Crónicas de la Ruta de la seda


Pekín debate su proyección imperialista

Según Walter Russell Mead, «fue Lenin y no Tucídides quien previó el desafio frente a China: lo llamó "imperialismo "y dijo que conduce al colapso económicoy la guerra». El historiador norteamericano sostiene que «el problema principal de China no es la resistencia de los EE.UU. a su ascenso». Sino que «las dinámicas internas de su sistema económico obligan a sus go­bernantes a elegir entre ajustes económicos desestabilizadores y lacerantes.
o una política de desarrollo expansiva que conduciría al conflicto y aislamiento externo».
«Len in pensaba escribe Mead en el Wall Street Journal- que los países capitalistas en la posición de China fueron condenados a una serie de guerras y revoluciones». 
Pero responde: «Afortunadamente. Lenin estaba equivocado. Setenta años de historia occidental después de la Segunda Guerra Mundial muestran que, con las políticas económicas correctas, una combinación de poder adquisitivo creciente y una integración económica internacional, pueden trascender las dinámicas impe­rialistas del siglo XIX y principios del XX». 
Mead concluye que «si China no aprende de estos ejemplos. permanecerá atrapada en la "trampa de Lenin donde la estrategia para la estabilidad interna produce una coalición antichina cada vez más potente en el mundo».

Las trampas de la potencia

Mead debe desnaturalizar la concepción leninista para atacar ideológicamente a China. En la mayor confusión teórica, no puede verificar científicamente la entrada del Dragón en la fase imperialista, de lo contrario debería incluir a las viejas potencias. Por lo tanto, reduce, a la manera kautskiana, el imperialismo a una política que obliga a Pekín a elegir entre las reformas y la expansión exterior. Escribe que «la Ruta de la Seda.fue proyeétada para sostener una continua expansión en ausencia de reformas economicas serias». No ve que el reformismo es necesario precisamente para la expansión. 
Tomamos nota de la novedad: del viejo imperialismo norteamericano ataca al nuevo imperialismo chino, y lo hace regresando a los conceptos de Lenin, aunque mistificados. 
El ataque del Wall Street Journal es parte de las variantes ideológicas con las cuales las viejas potencias están reaccionando a la iniciativa china. Philip Stephens, editor político del Financial Times, escribe que «el estatus de gran potencia» puede tener sus «trampas».
Convertirse en una gran potencia implica la reacción de las otras. Las élites políticas chinas se sorprenderían, pero deben culparse a sí mismas por haber abandonado demasiado rápido la vieja línea del «bajo perfil». Xi Jinping celebró el ascenso chino; el Ejército se mostró en el Mar de China Meridional; la Ruta de la Seda constituye «puntos estratégicos» en Asia y África; las inversiones en Europa Oriental preocupan a Berlín y Bruselas. 

No está claro hasta qué punto Stephens considere que China habría podido seguir disimulando su ascenso. El Financial Times se basa en aquellas corrientes chinas que hacían resistencia a una política exterior demasiado abiertamente ambiciosa. 

Transformación del ascenso pacífico 

Elizabeth Economy, directora del área de Estudios de Asia en el CFR norteamericano, cita las reservas de Wu Jianmin, quien fue embajador de China en Francia, miembro del comité asesor del ministerio de Asuntos Exteriores y presidente de la Universidad de Asuntos Exteriores de China (The Third Revolution, 2018). Según la Nikkei Asian Review de· Tokio, Wu fue parte, junto con el teórico del «ascenso pacífico» Zheng Bijian y la directora de la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso chino Fu Ying, del grupo de las «palomas» que aconsejaban a Xi Jinping, oponiéndose a Yan Xuetong, rector del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Tsinghua y defensor de un realismo más asertivo. 

En 2016, Wu Jianmin se había enfrentado con Hu Xijin, editor jefe del Global Times, acusándolo de seguir una línea editorial «demasiado agresiva» (lotta Comunista, abril de 2016). La Economy aúna la posición de Wu a aquella de Wang Jisi, otro exponente del viejo partido del «ascenso pacífico», más cauteloso en la relación con los EE.UU. Wang fue rector de la Escuela Internacional de Negocios de la Peking University y, de hecho, fue uno de los primeros en apoyar la transformación de la vieja escuela de «bajo perfil» (lotta Comunista, abril de 2011 ). Por lo tanto, la discusión es sobre las fonnas y sus tiempos con los cuales Pekín está obligada a enfrentar el cambio en las relaciones de poder. 

Un diálogo sobre el mundo 

En el "Foro Mundial por la Paz" de la Tsinghua, se confrontaron Yan Xuetong y Fu Ying. Yan considera tres posibles configuraciones internacionales unipolar, bipolar y multipolar pero en realidad sugiere la perspectiva de potencia de China a medio y largo plazo. Dice que el sistema de Estados más favorable varía según la «ifúerza efectiva china»: «Si nosotros fuéramos los más poderosos, entonces el unipolarismo seria el más preferible. Además de esto. ser una de Las dos potencias bipolares es mejor que ser una de las potencias multipolares. pero también es mejor que estar en una configuración bipolar dominada por otra potencia».
Yan Xuetong anima la discusión al excluir, «en Los próximos cinco años»,
una guerra mayor entre los EE.UU. y China, agregando dos notas. Una, «el conflicto puede tomar otras formas. como disputas comerciales o financieras». Dos, «la guerra de la que estoy hablando no es una guerra por procuración. como aquella que EE.UU. y Rusia están combatiendo en Siria». En cambio, Fu Ying parte de tres consideraciones sobre las relaciones de poder, ciclo económico y cuestión militar para llegar a conclusiones di fertntes: «Se reconoce ampliamente que. en el futuro. ninguna gran potencia podrá dominar el mundo e incluso la más poderosa deberá cooperar con las otras». Según la diplomática, «la política global de poder está más fragmentada que nunca», pero el actual orden mundial «aunque si es defectuoso. sigue siendo apoyado ampliamente por la comunidad internacional». En el plano económico, «a pesar del proteccionismo creciente. es improbable que la globalización se invierta». Por último, «a pesar de que la situación es compleja. ningún país quiere resolver los problemas con una guerra a gran escala». 

Fu Ying presenta su libro, A dialogue with the ,vorld, que será publicado en inglés. Dice que «a los EE.UU. le preocupa cada vez más que China amenace su dominio. A Pekín le preocupa que Washington busque contener el desarrollo chino. Estos malentendidos se reflejan en muchos campos. incluido el comercio». Concluye que «es importante que China [...] evite una nueva acumulación de malentendidos»: «los chinos deben aprender a persuadir a los demás».

Trampa de la persuasión

Shi Yinhong, del Centro de Estudios Americanos de la Universidad Renmin, es según le Monde uno de los defensores de la prudencia, viendo el riesgo de una sobreexposición estratégica en la Ruta de la Seda. Según Economy, está entre los críticos del «fervor unilateral» chino. Shi ha solicitado que Pekín asegure que los proyectos de la Ruta de la Seda se implementen colectivamente, para evitar la reacción de los demás países. También es críticó Zhang Junhua, de la Universidad Jiao Tong de Shanghái. Sostiene que «el neomercantilismo chino carece de sensibilidad cuando afronta ciertas cuestiones en los países de acogida» e indica el caso del Corredor Económico Chino Pakistaní (CPEC) como ejemplo principal.
Después de Malasia, Pakistán también ha solicitado la revisión de algunos proyectos chinos. El caso ha explotado este verano, cuando el nuevo Ejecutivo de Imran Khan ventiló la solicitud de una ayuda del Fondo Monetario Internacional para hacer frente a la crisis de la balanza de pagos y el secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo solicitó que el FMI no intervenga si esto significaba un rescate de los acreedores chinos. Para el Financial Times es la ocasión para pedir que Pekín lleve los libros de contabilidad de la Ruta de la Seda al FMI. Para Maurice Obstfeld, jefe economista del FMI, los proyectos en Pakistán deben ser «sólidos». 
La entrada del FMI puede internacionalizar las tensiones en uno de los principales terrenos de inversión de la Ruta de la Seda. Alice Ekman, responsable de China en el IFRI de París, escribe que la intereependencia económica con los países de la Ruta de la Seda no relajará necesariamente las tensiones políticas (La Chine dans le monde, 2018). Según ella, China se mueve en Asia con pragmatismo, «por grados de oportunidad», tanteando el terreno y probando las reacciones en el sistema de alianzas. Precisamente, la cauta «ambigüedad» de Pekín de termina reacciones de sospecha sobre las intenciones chinas en otros países: cuanto más trata de persuadir China, los demás se preguntaban por qué.

Nuevo frente ideológico

Jean-Pierre Cabestan sostiene que existen las condiciones para una dinámica análoga también en África. Cabestan es sinólogo en el CNRS de París, colabora con el Centro Asia de Francois Godement y enseña en la Universidad Baptista de Hong Kong. En Le Monde indica algunas posibles regularidades en los países embestidos por la Ruta de la Seda. La iniciativa china se introduce en los vinculos existentes, por lo tanto, siempre hay una relación con las otras potencias. Además, el peso de China entra necesariamente en las luchas políticas internas, con la formación de "partidos chinos" y el consiguiente despertar de los partidos adversarios, norteamericanos, europeos, japoneses, etc. Para Cabestan, la Ruta de la Seda «no es neocolonialismo. sino una nueva forma de hegemonía. quizás imperialismo: que pasa por comercio. préstamos. diplomacia y cooperación militar». 
Jamil Anderlini escribe en el Financial Times. que las relaciones de los países emergentes «han sorprendido genuinamente a los funcionarios chinos, que estaban acostumbrados a pensar en China como una víctima de la agresión colonial imperialista». Considerándose aún «antimperialista», Pekín no podría apreciar completamente los efectos psicológicos de su proyección en esos mismos países afroasiáticos a los que una vez se dirigió la ideología maoísta del frente unido. 
Mead escribe que «muchos analistas esperaban que cuando la economía china madurara, el país se volvería más similar a los EE.UU. Europa y Japón». 

Es precisamente lo que sucedió, se puede objetar. El imperialismo es un fenómeno mundial. También sus ideologías tienen una regularidad histórica.  

Las relaciones de la extrema derecha española con el Ejército y la Iglesia


La irrupción de VOX en el panorama político español ha provocado que muchos hayan reparado en un partido cuyo programa contempla un estricto control de la inmigración y las fronteras, la suspensión de las autonomías, la eliminación de casi todos los impuestos salvo un IRPF máximo del 21% o medidas contra el fundamentalismo islámico. Una propuesta electoral que ha encontrado en el Ejército y en la Iglesia apoyos para difundir al resto de la sociedad unos fundamentos que recuerdan más al oscuro siglo XX que al XXI.

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Las relaciones de la extrema derecha española con el Ejército y la Iglesia


Pensar europeo


Francia presiona a favor de un ejército europeo; andando con pies de plomo también Alemania se mueve en la misma dirección. Berlín, además, querría un Consejo de Seguridad de la Unión, y la posibilidad de tomar las decisiones de política exterior por mayoría. Autonomía estratégica de la UE y sobenmía europea, las banderas ondeando desde París, sin embargo no significan una ruptura con América, sino un pilar europeo dentro de la OTAN. Solo de esta manera una po­lítica exterior y de defensa común puede ser aceptada por los demás Estados de la Unión, superando las sospechas de los polacos pero también los temores de los alemanes, que quieren reequilibrar pero no comprometer la relación atlántica. Sin embargo aún así Washington ha confirmado la histórica intolerancia por los organismos del Viejo Continente; Donald Trump ha añadido únicamente su estilo de demagogo televisivo y de social media, compuesto por desprecios e insultos para captar la atención. 
También para la federación del euro París tiene sus propuestas. Ha obtenido el consenso de Berlín para un presupuesto común, pero no está claro, dicen con malicia los ingleses, hasta qué punto el acuerdo sea una tapadera que oculta el estancamiento sobre capítulos de mayor peso, como el seguroo común sobre los depósitos bancarios. Por su parte, Londres no sabe cómo librarse del berenjenal del Brexit: de hecho, el compromiso con Bruselas mantendría la unión aduanera a tiempo indefinido; no sabemos si el gobierno de Theresa May soportará el revés. 
Durante la evolución convulsa del nuevo ciclo político en Europa existe un hecho cierto: el eje entre Francia y Alemania sigue siendo el dintel del imperialismo europeo, y las oscilaciones internas no parecen haber bloqueado la contrafensiva política renana. Por esto es todavía más arriesgado, en Roma, el chantaje del gobierno Lega Cinco estrellas, que cree poder sumarle a débito los empujes propietarios a la impunidad fiscal para el Norte y la asistencia estatalista para el Sur. Los trabajadores tienen que rechazar la demagogia de su política, un espectáculo permanente estudiado para impedir cualquier reflexión: con sus pequeños Trump de imitación, hoy nos endilgan sus fanfarronadas soberanistas. La clase dominante organiza sus poderes a escala europea. Para combatirla, pensar europeo es indispensable. 
Francia ha llegado al tercer tiempo de la reestructuración europea. El primero fue marcado en 2017 por la reforma del código del trabajo, con medidas dirigidas a ampliar la contratación empresarial, reducir para los empresarios los costes y los vínculos para los despidos, fusionar las diferentes estructuras repre­sentativas empresariales. 

El segundo tiempo ha sido marcado en la primera mitad de 2018 por la controversia de los trabajadores ferroviarios de SNCF, que ha establecido, con la derrota sindical, la superación del estatuto de los cheminots para los nuevos contratados, con la pérdida de los "derechos adquiridos" en el precedente ciclo estatalista sobre horarios, sueldos y seguridad social. 

Es posible reconstruir el internacionalismo


PUEDE HACERSE

Los ritmos de crecimiento del ciclo mundial distan mucho de ser insignificantes, pero pese a ello existe una evidente inquietud; se terne una recaída de la economía mundial. En general, preocupa la enorme deuda, incrementada en un 60% con respecto a 2007. Esa inquietud. Además, está alimentada por las posturas proteccionistas y los aranceles de Donald Trurnp y las crisis entre las potencias emergentes, como en Argentina y en Turquía, cuya fragilidad se debe al fortalecimiento del dólar.
Dicho esto, la presión norteamericana sobre China es pesada; Pekín ha devuelto golpe por golpe, pero su potencia está siendo puesta a prueba. La directriz de la Ruta de la Seda empiza a provocar reacciones en Asia; algunos proyectos han sido anulados. Otros revisados, surgen problemas de endeudamiento de los países contratantes difíciles de afrontar. Por ahora la confrontación más grave entre Washington y Pekín se limita a las disputas comerciales, pero nadie ha renunciado a los desfiles armados (buques. aviones. misiles. submarinos) en todo tipo de ejercicios. La CNN ha anunciado un próximo gran ejercicio norteamericana en el Mar de China meridional y en el estrecho de Taiwán, en una escalation que aumenta la tensión en Asia.

Tensiones globales
No hay ninguna parte del escenario mundial que no esté afrontando momentos tempestuosos. En América Latina se acercan tiempos de ásperas contradicciones. Venezuela, con Maduro. Sigue hundiéndose, a pesar de los préstamos chinos con los cuales Pekín se introduce en la zona; Argentina se ha visto obligada a pedir la intervención del FMI. Ahora está Brasil en plena insurrección electoral Jair Bolsonaro, de la extrema derecha brasileña, ha tenido una afirmación inesperada en las proporciones; no sabemos qué salida tendrá ese enorme transformismo de masas.
Las flechas de la política America First de Donald Trump han tocado Europa: ahora está en marcha una negociación sobre los aranceles, pero lo que envenena las relaciones transatlánticas es la ruptura sobre la cuestión nuclear iraní. Con la salida de los Estados Unidos del tratado 5 + I, con Washington que amenaza con represalias contra las empresas y las sociedades que sigan haciendo negocios con Irán. Los europeos han reaccionado. Bruselas está intentando desarrollar un sistema de defensa para los grupos que sigan comerciando con Irán. Pero no sabemos con cuánta eficacia. Sigue abierta una negociación acuciante sobre el Brcxit. Con el impase británico por las divisiones que desgarran a los Tory; parece asomarse una solución transitoria que aplazaría un acuerdo definitivo. Hay un hecho: la nueva fase turbulenta de la contienda ha revelado un retraso europeo con respecto a los desafíos que se han manifestado. 

La ley en España establece que para cobrar la pensión contributiva completa se han de haber cotizado como mínimo 35 años y la edad de jubilación está establecida en los 65 años.

Hasta la reforma citada anteriormente del régimen de pensiones, los diputados y senadores que hubieran mantenido su escaño durante 11 años podrían percibir la máxima; con 9 y 11 años, tendrían derecho al 90%, y al 80% los que habían sido diputados o senadores entre 7 y 9 años.

Privilegios, ésa es la palabra que sirve para definir el estatus del que disfrutan sus señorías y cargos públicos. Así, por ejemplo, la reforma fiscal que aprobó el Gobierno el pasado año, la mayor subida de impuestos de la democracia, no afecta a todos por igual. Y es que hasta el 75% de los ingresos reales de los políticos está libre de impuestos. En concreto, entre el 40% y el 75% del sueldo real de diputados, senadores y, en general, cualquier cargo de representación pública, goza de exención fiscal. Es decir, no tributa a Hacienda, gracias a las abultadas dietas que cobran sus señorías.
  
LIBERTAD DIGITAL

Politicastros charlatanes y sus palabrerías


Aunque desde hace tiempo, bajo la presión de los poderes continentales, la soberanía ha tomado otra vía diferente a la de las asambleas e instituciones nacionales, la enfermedad endémica del cretinismo parlamentario no muestra señales de regresión. Con la dificultad evidente de su política y con las oscilaciones cada vez más agudas que se derivan de ellas, aquel morbo incurable parece más bien vivir una nueva juventud.
De este modo en Madrid, todavía atrapada por las convulsiones de la irresuelta cuestión catalana, ha subido al escenario la comedia de las intrigas parlamentarias que han provocado la caída inesperada del gobierno del Partido Popular y· la llegada a la presidencia del líder del PSOE Pedro Sánchez. Todos los demagogos han luchado a brazo partido por su trozo del pastel del gasto público y las prebendas. Todos han gritado que defienden los intereses del pueblo y de la nación agitando hasta las náuseas su interclasismo.
Por no hablar de Italia, donde un desequilibrio político sin resolver desde hace décadas ha vuelto a explotar de formas tan paradójicas como virulentas, haciendo caer al país en un clima de confusión y de desbandada. Incluso el riesgo de un viraje catastrófico de la crisis que, con la pareja Salvini y Di Maio, campeones del gasto público con aroma racista, no puede ser excluido,
Es el tiempo de los aventureristas y de· tos diletantes del desastre.
En relación a ello cómo no recordar las palabras de W. Liebknecht, durante muchos años cercano a Marx y a Engels: «La política era el estudio para Marx. Odiaba a muerte a los politicastros charlatanes y sus palabrerías... La política, es teóricamente el conocimiento de los millones y miles de millones de factores que tejen la "tela de la historia" y prácticamente la acción determinada por este conocimiento. Por lo tanto, la política es ciencia y ciencia aplica¬da... Sin embargo, cada payaso está convencido de ser un gran político o incluso un gran hombre de Estado... ».
Mantengamos cerca nuestra ciencia. Es el momento de nuestra politica: lucha internacionalista por la unidad de todos los trabajadores, estudio y orga¬nización para implantar los principios comunistas.

Un clima mecánico


La ingeniería climática actual busca apoyos en la opinión pública y en los líderes políticos para afianzarse. Mientras, expertos más críticos alertan del peligro medioambiental que supondría el control del clima por unos pocos. La geoingeniería o manipulación deliberada del clima para luchar contra el cambio climático se extiende entre los países más poderosos del mundo.

El cambio climático se está acelerando y los científicos buscan una solución para frenarlo.
Algunos proponen combatirlo cambiando nuestra forma de producir y de consumir.
Otros sugieren intervenir directamente en el clima. Los críticos dicen, que eso solo es un parche: Ignora nuestra forma de vida,que produce niveles elevados de gases de efecto invernadero.
Aun así, lo que proponen parece una solución mágica, se llama geoingeniería.
rtve.es/4624601
  

Misiles y smartphone


Con los misiles se hace la guerra y se negocia, a menudo las dos cosas juntas. Observemos la península coreana: el Norte ha fabricado sus elementos disuasorios de misiles y armas atómicas, y por lo tanto ahora puede negociar con el Sur. Sin embargo, si alguna vez desembocase en una Corea unificada, nadie podría prever realmente las consecuencias, dado los frágiles equilibrios de la región, a los que miran China, Japón, Estados Unidos y Rusia. O Siria: con el pretexto humanitario, Washington, París y Londres han golpeado con sus misiles cr11ise. Querían enseñárselos a Moscú, alineada con Damasco, y también a Pekín, que ha respondido haciendo desfilar sus fuerzas navales en el Mar Chino Meridional. Por su parte, EE.UU. y Europa están en desacuer­do sobre Irán, que en Siria participa en el reparto y afirma tener su proprio elemento disuasorio, balístico cuando no nuclear. Como si fuera poco, en el juego mortal participan también Israel, Turquía y Arabia Saudí.
No es el único terreno de enfrentamiento en la contienda mundial. El propio conjunto de tecnologías que sirve para dirigir los cr11ise tiene que ver con las telecomunicaciones, con los satélites, con la automatización industrial y con los smartpfwne, los móviles que en el bolsillo son tarjetas de crédito, centro comercial y recolector de datos para el mercado publicitario. De aquí han nacido los nuevos gigantes del high tech, alta tecnología, que han empezado a combatirse sin cuartel. Aquí es también con los aranceles donde se hace la guerra y se negocia; Donald Trump agita amenazas proteccionistas contra Europa y China, pero posiblemente quiere chantajear a la UE para tenerla de su parte contra Pekín, o también arman un gran alboroto para entrar en el mercado chino.
Es solo un anticipo de los próximos años. Este carrusel letal puede quedarse sin control, y hacer caer al mundo en la crisis y en una guerra entre grandes potencias, o crisis y guerras menores pueden combinarse en cadena, en una barbarie que se convierta en costumbre cotidiana: un misil, un mensaje WltatsApp, uu reportaje taciturno en televisión sobre los niños asesinados con el gas.
Los trabajadores no tienen que entrar en el juego, no tienen que convertirse en instrumento de las opuestas facciones de la clase dominante y de sus guerras, tienen que buscar el camino para la autonomía de clase. Es la vía del internacionalismo y del comunismo: unidad de todos los proletarios, lucha contra todas las burguesías y todos los imperialismos.

General Motors negocia con el régimen nazi

El profesor de Historia de la Universidad de Yale, Henry Ashby Turner jr. (1932-2008), en su libro de 2005 General Motors and the Nazis ha reconstruido las relaciones entre Opel y el régimen nazi.
El historiador precisa que ha tenido pleno acceso a los archivos de GM y de sus filiales extranjeras y asume toda la responsabilidad del escrito. El texto, rico en detalles, ilustra a través de un caso particular las relaciones entre el poder económico y el poder político en uno de los periodos más difíciles de la historia.

Opel y el poder político 
Después del ascenso al poder de Adolf Hitler en 1933, se crearon estrechas relaciones de colaboración entre Opel, propiedad en un 100% de General Motors, y el nuevo gobierno. Para GM, Opel era la principal compañía automovilística fuera de los Estados Unidos; para el gobierno nazi la sociedad de Rüsselshcim, en Hesse, proporcionaba el acceso a la tecnología americana y, a través de la exportación, garantizaba un flujo de dólares para ser utilizado en la importación de productos alimentarios y materias primas, que escaseaban en Alemania.

Hitler había declarado públicamente su intención de no tocar la propiedad de Opel, aunque dentro del partido nazi el gauleiter de Hesse, Jakob Sprenger, era de otra opinión. En la Alemania de Hitler la denominación de gauleiter se refería a los jefes regionales del partido, leiter (líder) y gau (región). Sprenger tenía una profunda aversión a la propiedad extranjera en Alemania: era un nacio­nalista, miembro del partido nazi desde
1922; Hitler lo había hecho gauleiter de Hesse en 1927 y gobernador en 1933.
Sprenger tuvo la oportunidad de inter­venir en Opcl cuando, en 1938, dentro de la sociedad se produjo un fuerte en frentamiento entre el jefe ejecutivo ( director general), el americano Cyrus Osbom, y el tesorero y Betriebsfohrer (líder de la empresa), el alemán RudolfFleischer.

Obreros que no votan


Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, ha firmado los aranceles aduaneros sobre el acero rodeado por obreros siderúrgicos, con mono y casco. Tomamos nota de ello, para hoy y para mañana. Sin una conciencia comunista y sin una estrategia, nuestra clase siempre será utilizada e instrumentalizada por los intereses ajenos. La ideología dominante es la de la clase dominante, y esto vale para todas las ideologías, de todo tipo: reformistas y progresistas, por cierto, como en la tradición socialdemócrata del partido obrero burgués, pero también conservadoras, de seguridad, o xenofobias y "populistas", como está de moda ahora. 
En la actualidad, desde hace algún tiempo, en cada elección, por pereza mental o por cálculo, circula un cuentecito de conveniencia: la mayoría de los obreros, asusta­da, estaría ya de parte de los "populistas" y de sus representantes, que pueden ser desde Trump, a los soberanistas del Front National en Francia, a los nacionalistas del Brexit en Gran Bretaña, de la Lega o de los Cinco Estrellas en Italia. 
No nos hagamos ilusiones, contrastaremos también estas influencias, así como lo hicimos con el oportunismo. Sin embargo, no es verdad que tengan la mayoría. Por ejemplo, en Italia. Primero, entre todos los asalariados, el primer partido es la abstención. En segundo lugar, es precisamente entre los obreros que su cuento es falso. Basándonos en los datos, si se acude a los grandes barrios obreros de Génova, Milán o Turín, por cada uno que se ha hecho el selfie en el mercado con Malteo Salvini o dos con Luigi Di Maio, encontrará cuatro o cinco que no han votado. Por cierto, a los obreros y a los proletarios hay que contarlos todos: también los 350 mil inmi­grados que trabajan en la fábrica, los 200 mil en la construcción, los 500 mil en la logística, en los hoteles o en las cocinas de los restaurantes, los 800 mil - ¿o un millón'! ¿quién sabe?- entre asistentas y cuidadoras. Hombres y mujeres que en Italia viven y trabajan pero no tienen los mismos derechos que los italianos y, por lo tanto, no votan. Seamos claros, somos revolucionarios y estamos en contra de la política burguesa, su política, pero no así. Todos tienen que tener los mismos derechos, es un interés fundamental de clase, también el derecho al voto: luego explicaremos a todo el mundo que el parlamentarismo es un engaño, y nos batiremos por conquistarlos a nuestra política, la política comunista.

En cuanto a su política, tiene al mando el apartheid. Sus cadenas televisivas charlan de voto obrero, y no solo no cuentan los millones del abstencionismo de clase entre los trabajadores italianos, sino que tampoco cuentan los dos millones y medio de obreros y asalariados inmigrados, a los que no dan ni nacionalidad ni voto, ni siquiera los ven. Obreros que no votan: la batalla de clase parte también de aquí.

¿A quién han votado el 4 de marzo los obreros italianos? ¿A la Lega y 5 Estrellas como dice la vurgesia? En realidad, la respuesta es mucho más sencilla: la primera decisión ha sido la abstención. Cruzando los datos lPSOS sobre el voto de "obreros y afines" y los datos IDOS sobre los extranjeros ( que no pueden votar), el 48% del corazón de nuestra clase no ha ido a votar, frente al 19% que ha votado 5 Estrellas, el 12% Lega y menos del 6% PD. Ningún partido parlamentario puede presentarse como representante de los trabajadores. 
Rechazar la ilusión electoralista es el primer paso hacia la conciencia de que solo la lucha organizada puede aportar mejorías a la situación de los trabajadores.