El ridículo y la espada


Según un proverbio italiano mata más el ridículo que la espada. Pero por una vez no es sólo Italia la capital de los bufones. El hecho es que un poco en todas partes, en la política espectáculo, cada vez más a menudo el espectáculo es devorado por la política. Donald Trump es un egomaniaco temerario y magnate inmobiliario de Nueva York, que también se había puesto él mismo en pantalla en "The Apprentice", un reality show en el que despedía teatralmente a los aspirantes a colaborador. Ha continuado haciéndolo en la Casa Blanca, echando a ministros y hombres de su sta.ff-las cuidadoras-, cuya misión era salvar lo insalvable de la credibilidad norteamericana de los tweet grandilocuentes del presidente. Sólo un poco más sobrios, los encargados de comunicación de Emmanuel Macron, dicen en Francia que organizan sus apariciones como una serie de televisión: la gente permanece pegada a la pantalla esperando el próximo capítulo, para saber cómo va a terminar. Inalcanzables los austriacos, entre "Gran Hermano" y "Caiga quien caiga": en escena los jefazos del FPÓ, timados en una juerga de vacaciones y grabados en una negociación de farsa, con fondos rusos a cambio de favores. Los soberanistas pagados por soberanos extranjeros, casi un chiste, y en una velada alcohólica se ha desvanecido el modelo austriaco, el de la alianza entre los popular-conservadores y la derecha identitaria. Por no hablar del impresentable espectáculo en el que ha caído Londres, obligada a participar en la votación europea porque ha sido incapaz, tres años después del referéndum, de salir de la UE. Entran ganas de decir que el mundo es un pañuelo. Y ciertamente la comedia sin fin que continúa en Madrid está en buenas compañías. 
Pero, ¿qué hacer? Se decía que su política es una actuación pésima, de la que hay que huir. En toda Europa, la mayoría de los asalariados no ha votado. El abstencionismo de clase es un primer paso del que partir, para nuestra política comunista y revolucionaria. 

«The times they are a-changin '», los tiempos están cambiando: con esta cita del título de una canción cult de Bob Dylan de 1964 se abre el Empfoyment Outfook 2019 de la OCDE, dedicado a "El futuro del trabajo". 

Los «profundos y rápidos cambios estructurales que se perfilan en el horizonte» en el mundo del trabajo nos remiten al proceso de digitalización en marcha, desde la automatización de la Industria 4.0 a la informatizacjón en los servicios, y en los bancos hasta la economía de las platafom1as con sus algoritmos. Son dos los puntos de síntesis: en los próximos 15-20 años desaparecerá el 14% de los actuales puestos de trabajo mientras que el 32% cambiará radicalmente, y se crearán otros.

El futuro del trabajo 

Al margen de las cifras, observamos que a partir de estas tendencias el debate presenta dos perspectivas. Por un lado, los catástrofistas que temen el «final del trabajo» y lo aprovechan para una política de mero asistencialismo. Por otro, una visión objetivista, elaborada precisamente por la propia OCDE, que excluye un declive general del empleo y engloba todo ello en el concepto de «destrucción creativa». 
Con estas lecturas opuestas se con­fronta nuestra visión materialista: cualesquiera que sean las cantidades en juego, nos encontramos ante un proceso de reestructuración que, como tal, no se reduce a un balance numérico ( cuántos puestos suprimidos y cuántos creados), sino que se encarna en la lucha de las clases y de ahí en personas de carne y hueso. Destrucción y creación no son solo símbolos sobre el papel sino que alcanzan, incluso de manera dolorosa, las vidas de las personas: la acumulación de patrimonios permitida durante los últimos 70 años de "paz" puede mitigar, aunque no para todos, y de todas formas no puede eliminar la incertidumbre que este proceso lleva consigo.

El movimiento de los trabajadores no debe dejarse atrapar por las opuestas visiones ideológicas: tiene que conocer lo que le depara el futuro y trabajar para reforzar los instrumentos de defensa de los intereses de clase. Pero esto lo veremos dentro de poco.
Otro tema para reflexionar nos lo ofrece el infonne de la OCDE cuando indica los tres factores que están «re­modelando» el mercado de trabajo: progreso tecnológico, globalización y envejecimiento de la población. Este tercer elemento afecta sobre todo a los países avanzados. En los 35 países de la OCDE, en 1980 había de media 20 personas que tenían más de 65 años por cada 100 en edad de trabajo (20-64); en 2015 subieron a 28 y en 2050 se prevé una duplicación. 

El dato sobre el envejecimiento esconde la otra cara del fenómeno, la reducción de las nuevas aportaciones juveniles, efecto del invierno demográfico. Un dato indicativo nos llega aquí de un informe de Assolombarda: en Lombardía, en diez años han aumentado en 700 mil los empleados con más de 45 años, pero han bajado en 500 mil quienes están por debajo de dicha edad.   

Ingenieros y técnicos inmigrantes 

Una población activa envejecida esto es lo que da a entender el informe de la OCDE- es menos propensa a abordar los cambios, no solo por inercia sino también por los conocimientos técnicos de los que dispone. ¿Cómo resolver el problema? También desde este punto de vista los flujos migratorios se vuelven ineludibles. Podemos leer en el informe, por ejemplo, que «más de la mitad de los trabajadores de Silicon Valley con un título universitario superior (grado o licenciatura) en ciencias. tecnología. ingeniería o matemáticas (STEM) han nacido en el extranjero».

Es un aspecto a considerar también en Europa. Es verdad que muchos trabajadores inmigrados terminan por cubrir puestos poco cualificados, a menudo incluso de nivel inferior a su formación. Sin embargo, esta es solo una cara: la otra es la combinación entre jóvenes, edad y preparación, originaria o adquirida, que hace de las migraciones una clave para abordar el problema del "trabajo que cambia". Además de esto, hay que considerar la cada vez mayor cuota de hijos y nietos de inmigrantes, las segun­das y terceras generaciones que ya ocupan y cada vez llenarán más las aulas de las escuelas europeas, para convertirse en los ingenieros y técnicos de mañana. En este sentido, también desde este punto de vista se puede medir la estupidez de una política racista de cierre a la inmigración, empapada de electeralismo.

Nuevas tareas para sindicatos debilitados 

¿Qué tendrían que decir los sindicatos ante estos fenómenos? Mucho, en el sentido de la defensa de las condiciones y de los salarios de los trabajadores atrapados en el torbellino del cambio. Solo que y siempre según la OCDE a partir de 1985 los sindicatos vieron reducirse a la mrtad sus propios inscritos, mientras que el grado de cobertura de los convenios colectivos (nacionales, de categoría, empresariales) se ha reducido en un tercio. 
Es algo de lo que, paradójicamente, también los empresarios se lamentan. Por ejemplo, Handelsblatt (2 de mayo) se opone a «la pérdida de importancia» de los sindicatos. La paradoja se aclara con la explicación de lo que los industriales alemanes piden a los sindicatos: colaborar con los empresarios en «encontrar soluciones para gobernar el cambio», es decir, en la gestión conjunta; y sin exagerar, como en cambio hacen los metalúrgicos, quienes «siguen presionando demasiado a los empresarios». 
La lógica según la cual debería moverse hoy la gestión conjunta está expresada con palabras muy claras por el propio periódico de la burguesía alemana: sindicatos y empresarios han de «recordar que flente a potencias económicas como Estados Unidos y China podrá aguantar una Europa unida y no una Alemania que camina sola». Resumiendo, el obrero europeo tendría que agarrar y utilizar la bandera (por ahora solo ésta) de la defensa del imperialismo continental, para confiar en que la reestructuración le eche un cable; todo esto tiene un nombre: se llama socialimperialismo. Y el sindicato alemán ya ha demostrado no ser insensible al canto de estas sirenas. 


El populismo sindical de la CGT

En Francia sopla con más fuerza el viento del populismo, también en el sindicato. El primero de mayo tuvo lugar en París una piece embarazosa, con la CGT que no consiguió mantenerse a la cabeza del desfile, y su secretario fue obligado incluso a abandonarlo temporalmente. De este episodio, Les Echos ( 13 de mayo) ha elaborado una eficaz imagen cromática: «un l º de mayo más amarillo y negro que rojo», con referencia a las ambiguas posturas de movimientos como los "chalecos amarillos", que se han vuelto hegemónicos en aquel contexto. 
Son posturas que penetran también en la CGT, al ser contrastadas con debilidad por la dirección, cuando no incluso favorecidas. Philippe Martínez, interviniendo en el congreso que lo ha vuelto a elegir secretario, ha aclarado su visión: «Nosotros rechazamos la idea de ser una vanguardia. si bien iluminada, una especie de élite sindical que explica lo que es bueno y lo que no lo es». Y añade: «No se trata de que quien desee entrar en la CGT deba adaptarse a su organización o a sus estructuras. sino lo contrario» (les Echos, 14 de mayo) 
Es un sindicato que se presenta «a imagen del pueblo», sometido a sugestiones confusas y destinado a la derrota porque carece de una estrategia que no sea la esperanza en alguna apertura política.

La tarea organizativa 

Una vez más, Handelsblatt escribe palabras claras al respecto: «Se equivoca de camino quien piensa reforzar La autonomía negociadora dirigiéndose al Estado», para concluir diciendo que «Tan solo con la reactivación con sus propias fuerzas y con convincentes ofertas a los trabajadores. también mañana los sindicatos tendrán fuerza de gestión». Dos apuntes. Uno: que sean los emprendedores los que "indican las directrices" ya es una señal de mala salud de los sindicatos. Dos: aquella deseada «fuerza de gestión» es en realidad la gestión conjunta o en cualquier caso la subordinación de los trabajadores a los intereses de la burguesía. 
Por otro lado, los tiempos cambiantes imponen a los sindicatos que se concentren en la organización de las cada vez más extensas estratificaciones salariales, para afrontar los cambios desde un punto de vista de clase, abandonando las ilusiones electoralistas; y a los leninistas dichos tiempos les imponen trabajar con renovado entusiasmo por la implantación del partido en las grandes concentraciones continentales de la fuerza de trabajo. 

la batalla mundial del automóvil


Guerra tecnológica sobre los puntos de recarga

«El mayor obstáculo que afrontan los automovilistas al comprar un vehículo eléctrico no es la autonomía sino el tiempo de recarga: se necesitan horas y horas para recargar un coche, no es tan cómodo como un vehículo normal con motor de combustión interna. Es por esto que la carrera para crear estaciones de recarga cada vez más rápidas se ha vuelto más intensa» (BMW, Interes­ting News, 13 de diciembre de 2018). 

Tiempos de recarga de los coches eléctricos

Cuando empezó el ciclo de la mo­torización, entre los siglos XIX y XX, los pioneros de la industria automovilística inventaron el coche eléctrico y con motor. Si en el siglo XX se estableció el motor de combustión interna se debió a la mayor densidad energéti­ca de la gasolina, 300 veces superior a las baterías de plomo.  
En los decenios entre los siglos XX y XXI, gracias a la investigación científica se desarrollaron baterías cuya densidad energética es el triple de las baterías de plomo, con la posibilidad de llegar a quince veces en los próximos años. Actualmente, un Ford Focus eléctrico tiene una autonomía de 185 km, suficiente para cubrir el recorrido promedio diario de un automovilista, inferior a los 50 km (National Trans­portation Statistics, EE.UU.). 

Desarrollo desigual en la OMC


La OMC se basa en la ''no discriminación", la imparcialidad de trato entre todos los Estados miembros. Este principio fundamental, consagrado en el artículo I del tratado original del GATT, es desmentido por una realidad de acuerdos preferenciales, uniones aduaneras, acuerdos de libre comercio bilaterales y regionales.
«Una de las ironías del establecimiento de esta organización según el historiador de la OMC Craig Van Grasstek-es que fue la culminación de medio siglo de progreso hacia un
réoimen de comercio multilateral pero en el preciso momento en que sus mienbros comenzaron a negociar seriamente acuerdos. discriminadores» (The history and future of the World Trade Organization, WTO Publcations, 2013). 

Fundadores pragmáticos

La igualdad jurídica de los individuos es un mito burgués que rompe con la realidad social de la división en clases. Del mismo modo, es ilusoria la igualdad comercial de las naciones en la realidad política del imperialismo, porque que no existe en absolutamente, ni siquiera en los tratados fundacionales del multilateralismo. 
Siendo «realistas políticos», escribe VanGrasstek, los creadores del sistema GATT en 1947 incluyeron varias excepciones a la "no discriminación". Un ejemplo es el artículo 21, revivido por los aranceles del presidente Donald Trump, que permite medidas preferenciales por razones de seguridad nacional. Todavía más decisivo es el artículo 24 que, de hecho, autoriza la negociación de nuevos acuerdos de libre comercio y uniones aduaneras. «La discriminación sigue siendo un instrumento privilegiado de la política», explica VanGrasstek.
Los acuerdos comerciales entre Estados también sirven «para crear alianzas, promover la paz y la estabilidad regionales, premiar o inducir a la cooperación en campos distintos al comercio. El deseo de mantener esta opción ha llevado a los arquitectos del GA TT a eximir los esquemas preferenciales existentes y permitir que las naciones negocien otros nuevos». 
Para la ideología liberal es un peca­do original oculto a simple vista, para el análisis marxista es una confirmación obvia. La contradicción entre la unidad y la división del imperialismo está escrita en blanco y negro en la Constitución de la OMC, en el corazón del símbolo de la globalización.

Vínculo externo y desarrollo 

Otro ejemplo de discriminación en el sistema de comercio mundial es el "trato especial y diferenciado" (SDT, special and differential treatment) para los países en desarrollo. En resumen, los miembros avanzados pueden ofrecer acceso preferencial a ciertas ex­portaciones de los países en desarrollo y estos últimos pueden implementar los compromisos del GA TT/OMC de forma parcial, más lenta y gradual. «Su objetivo formal es impulsar el crecimiento impulsado por las exporr taciones en los países en desarrollo», resume el investigador brasileño Ema­nuel Omelas. «La justificación básica es que estos países pueden beneficiarse de la protección temporal para promover nuevas industrias y diversificar su base industrial». 
Es un concepto de "proteccionismo educativo'' que tiene su referencia en el siglo XIX, en el economista alemán Friedtich List, a su vez inspirado por Alexander Hamilton, padre constitucional y primer secretario del Tesoro de los Estados Unidos. En nuestro resumen, es la «regularidad proteccionista y estatista del despegue capitalista» (Guido La Barbera, Crisi di intemazionalizzazione, ed. Lotta Comunista, 2000). 
Uno de los principales ejemplos modernos de SDT es el sistema generalizado de preferencias (SGP) otorgado por los países avanzados, que explota una excepción al principio del GA TT de "no discriminación" que se hizo permanente desde 1979. La literatura especializada en mediciones de SDT, revisada por Omelas, «arroja serias dudas sobre su efectividad para ayudar a los países en desarrollo a comerciar y crecer». En lugar de beneficiarlos, «la permisividad con ·la que fueron tratados en el sistema de comercio mw,dial puede haber ralentizado sus economías» (Handbook of commercial policy, El sevier/North Holland, 2016). Para esta ortodoxia liberal, las facilidades otorgadas a los países en desarrollo han representado una atenuación dañina del vínculo exterior. 

Países en desarrollo verdaderos y falsos

La orientación entre estas siglas áridas es necesaria para seguir dos frentes secundarios de la ofensiva comercial de Trump: la propuesta para reformar el sistema SDT y la exclusión anunciada de la India del GSP. 
En el Consejo General de la OMC a fines de febrero, los Estados Unidos denunciaron el problema de «una OMC indiferenciada» debido a la praxis de «auto-declarar» el status de país en vías desarrollo. Washington vuelve a afirmar que «desde la creación de la OMC, las mareas económicas han elevado a casi todos los barcos», pero que el sistema «sigue encerrado en una división "Norte-Sur" simplista y claramente obsoleta», entre países avanzados y en desarrollo.Este anacronismo «ha dañado seriamente la rama de negociación de la OMC, transformando cada negociación en una negociación que establece estándares elevados para unos pocos y permite una amplia flexibilidad y exenciones para muchos». Por esta razón, la Casa Blanca propone excluir de los privilegios del SDT cuatro categorías de países: miembros del G20, adherentes y en proceso de unirse a la OCDE, naciones clasificadas como de "renta alta" por el Banco Mundial y naciones con una cuota de al menos 0,5% del comercio mundial de bienes. 
Anabel González, exministra de comercio exterior en Costa Rica, hoy en el Peterson Institute, informa que esto excluiría a una treintena de los actuales paises en desarrollo. Los quince que superan el umbral por medio punto son, en orden creciente en peso comercial: China, Hong Kong, Corea del Sur, México, India, Singapur, Emiratos Arabes Unidos, Tailandia, malasia, Vietnan, Turquia, Brasil, Arabia saudita, Indonosia y Sudafrica.

Los zapatos de Zhang

A la propuesta estadounidense responde un documento promovido por China, India, Sudáfrica y algunos países pequeños, en defensa de las políticas de SDT. «La persistencia de la enorme brecha entre los miembros en desarrollo y desarrollados de la OMC se refleja en una amplia gama de indicadores». PIB per cápita, bandas de pobreza y malnutrición, tasa de empleo campesino, retraso en el sistema educativo, etc. Una burla, que atrae las criticas del representante estadounidense Dennis Shea, es el epigrafe firmado por el presidente Thomas Jefferson: «No hay nada más injusto que el trato igualitario de diferentes personas».
En la reunión de Ginebra, el embajador chino Zhang Xiangchen popularizó el mismo concepto. A su vuelta de las misiones internacionales, siempre trae regalos a su esposa, pero nunca zapatos. «porque solo el lla sabe si encajan o no».Renunciar a un a País en Vías de Desarrollo autodefinido significaría «renunciar a nuestro derecho a elegir los papatos a decuados para nosotros». 

apatoria» para los emergentes, pero son los avanzados quienes tienen «ciertos privilegios de facto» en un sistema multilateral «estructuralmente sesgado>>, contraataca Zhang. «¿Quién establece la agenda de negociación? ¿Quién lidera el proceso de negociación? ¿Quién tiene más voz para definir el resultado de la negociación?». El verdadero problema de la OMC es una «estructura de poder» que aún favorece a las antiguas metrópolis. Esta es la «reforma real» que se realizará, de lo contrario, «todo intento de quitarle sus derechos al tratamiento especial y diferenciado a los miembros en desarrollo es injusto y una misión imposible».

No solo China

A principios de marzo, el gobierno de los Estados Unidos anuncia que India y Turquía ya no serán beneficiarios del tratamiento preferencial del GSP, el primero porque introdujo una serie de medidas proteccionistas, el segundo porque ahora está Jo suficientemen­te desarrollado.
El gobierno de Delhi minimiza, cuantificando los beneficios arancela rios perdidos en menos de 200 millones de dólares al año. Sin embargo, es obvio que a varios periódicos indios les preocupa que la señal sea política. Después de haber sufiido los aranceles estadounidenses sobre el acero y el aluminio sin reaccionar, la India recibe otro golpe en la víspera de las elecciones generales. Según Hu Weijia, de Global Times, «no era realista esperar que la India fuera inmune al proteccionismo de Trump por la estrategia del Indo-Pacífico». 
La complacencia del periódico chino también puede responder a un debate que ha aparecido en los últimos meses en la prensa india, sobre la oportunidad de diferenciarse de Pekín en la batalla del comercio mundial. La ofensiva de Washington y la ofensiva trilateral de EE. UU., UE y Japón están dirigidas contra China, advirtió Business Standard en diciembre: «La India no es el objetivo» y debe evitar «convertirse en un daño colateral». En Hindustan Times, en noviembre, el exministro de Asuntos Exteriores, Shyam Saran, desaconsejó una posición común chino­india en la OMC. Delhi debe defender el régimen de SDT, pero sin oponerse a la revisión del status de país en desarrollo de China. «Después de todo, los chinos nunca se cansan de recordar a la India que ahora tienen cinco veces el PIB indio y, por lo tanto, no estamos en la misma categoría». 

En el frente BRICS de grandes emergentes, Brasil abre una falla. En su primera visita a la Casa Blanca el 19 de marzo, el presidente Jair Bolsonaro promete que su país renunciará a los privilegios de SDT dentro de la OMC, de acuerdo con la propuesta estadounidense. A cambio, Trump apoya la apertura del proceso de adhesión de Brasil a la OCDE.

Misión histórica

La costarricense González, que también era un alta funcionaria del Banco Mundial y la OMC, critica la propuesta de reforma estadounidense, porque también eliminaría el status de país en desarrollo de países como la India, Indonesia y Vietnam que «ciertamente son países en desarrollo». Curiosamente, al mismo tiempo, González impugna la tesis chino-india de que el PíB per cápita debe ser el principal parámetro para evaluar los niveles de desarrollo. «Desde un punto de vista económico, el problema es si un país es lo suficientemente grande, en términos de cuotas de comercio mundial, para que sus decisiones políticas tengan un impacto en los precios mundiales».
Este es el caso, por ejemplo, de los subsidios que la India otorga a la producción de azúcar, deprimiendo sus precios internacionales, como denuncian Australia y Brasil en el tribunal de la OMC. Quien que tiene cierto peso en los mercados mundiales, parece decir González, no puede esconderse detrás de la etiqueta de país en desarrollo. 
El tamaño importa y aún más las tendencias de desarrollo a largo plazo. Comparando los documentos presentados a la OMC por los estadounidenses y los emergentes, dice Zhang, «es obvio que nuestros colegas estadounidenses ven más agua que antes en nuestro vaso y nosotros vemos el vaso medio vacío. Esto refleja no solo una diferencia en las perspectivas, sino también una diferencia en nuestras misiones históricas. Nuestra misión es colmar el vaso». 

Detrás de la comparación entre cifras políticas, se alzan el ascenso y el declive de las grandes potencias. El desarrollo desigual sacude a la OMC. 


Crónicas de la Ruta de la Seda. China "socio" y "rival" de la UE


La visita de Xi Jinping a Italia está precedida por tres acontecimientos políticos. La presentación por parte de la Comisión de la UE y la alta representante de la Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, de un documento estnítégico sobre las relaciones entre la UE y China ("EU-China - A strategic outlook. European Commission and HR/VP contribution to the European Council"). La cumbre entre el ministro de Asuntos Exteriores de China Wang Yi, sus homólogos eu­ropeos y Mogherini en Bruselas. El Consejo de Jefes de Estado y de Go­bierno de la UE, que adopta varios puntos del documento de la Comisión.

La unidad europea frente a Pekín 

El punto de partida del documento europeo es la mutación de las relaciones de fuerza que «desplaza la balanza de los desafíos y las oportunidades»: «En el último decenio, la potencia económica y la influencia política de China han crecido a una velocidad y escala sin precedentes». China ya no es un «país en vías de desarrollo», sino un «actor global clave» y una «potencia tecnológica», cada vez más presente en el mundo, «incluso en Europa». 
China es descrita mediante cuatro definiciones diferentes, complementarias y coexistentes entre sí: «China es, contemporáneamente en diversos áreas políticas, un socio de cooperación con el cual La UE tiene objetivos estrechamente alineados, un socio negociador con el cual la UE debe encontrar un equilibrio de intereses. un competidor económico en la búsqueda del liderazgo tecnológico y un rival sistémico que promueve modelos alternativos de gobierno».

La conclusión política es que «ni la UE ni ninguno de sus Estados miembros puede efectivamente» enfrentarse a China «sin la plena unidad». La respuesta europea, de hecho, debería ser articulada. Pero esto requiere una síntesis «unitaria» en política exterior. 

Notre-Dame, la oportunidad para una campaña sobre la identidad europea

2. observatorio de París.

Publicamos este artículo que aparece en el periódico de los compañeros franceses de "L "/nternationaliste ".

El lunes 15 de abrii un incendió ha estallado en París en la catedral de Notre-Dame. lnmediatamente el incendio ha suscitado una emoción internacional. Notre-Dame es el monumento más visitado en Europa, con 14 mi Iones de visitas en 2018. Frente a este acontecimiento, Emmanuel Macron ha aplazado el discurso televisivo sobre el final del «gran debate» previsto para aquella misma noche. 
Más allá de las consideraciones del lugar de Notre-Dame en la Historia del Arte y de la Arquitectura. esta iglesia ha sido señalada por todos los comentaristas como el elemento constitutivo de la historia de la nación francesa y de su Estado.

Sincretismo monarquía-república

La catedral, cuya construcción comenzó en el siglo XII, preside el centro del barrio histórico del poder monárquico. Si es verdad que los reyes de Francia se hicieron consagrar en la catedral de Reims y que sus tumbas están en la basílica de Saint-Denis, también lo es que en Notre-Dame se celebraron las victorias militares del ascenso de la monarquía francesa a lo largo de los siglos. En su atrio está fijado el "punto cero de los caminos de Franciá". Durante la Revolución, la iglesia fue transformada en "templo de la Razón". El 2 de diciembre de 1804, Napoleón se hizo coronar emperador. después de haber restablecido el culto cris­tiano. Después de una fase de tensiones sobre la cuestión religioa bajo la III República. Charles de Gaulle reinsertó definitivamente este lugar simbólico en las "gestas" republicanas haciendo celebrar la "liberación" de París en agosto de 1944. Después se han celebrado los funerales de Estado de tres presidentes de la V República: de Gaulle. Georges Pompidou y Francois Mitterrand.  
Para Alain Duhamel, en libération, «Notre-Dame es un fragmento del alma francesa »
: «tanto por el culto como por la cultura»: « hermanamiento de religión y de poder». Segl'.m Le Monde, Francia ha sido «golpeada en el corazón», la «geografia. la historia. la literatura la han hecho el epicentro del país», «en su nave se han desarrollado algunos de los capítulos más ricos de la "novela" nacional». Según Guillaume Tabard, editorialista de Le Fígaro, «las lágrimas espontáneas de la población dicen mucho más que los debates teóricos sobre las raíces cristianas de Francia». 
El incendio ha sido la oportunidad para los cuadros de la Iglesia de Francia de recordar el papel de su institución. Para el arzobispo de París Michel Aupetit, «Notre-Dame es el alma de Francia por su historia»; por su parte, el teólogo y obispo de Nanterre Matthieu Rougé ve el redescubrimiento, «en una mezcla de sorpresa y de evidencia, del hecho de que en Notre-Dame de París el corazón de Francia báte más intensamente». 
Después del abrazo entre Macron y el arzobispo de París delante de la catedral, este último ha celebrado la misa crisma! en la iglesia de Sanint-Sulpice, con una primera fila de las autoridades de la República: el ministro de Asuntos Interiores Christophe Castaner, Briggitte Macron en representación del presidente, Anne Hidalgo, alcaldesa de París, y Valérie Pécresse, presidenta de la región llede-France. 

Una clase mundial


Mientras todavía no se ha apagado el eco de una votación que ha dejado de hecho sin resolver los problemas de la fragmentación política y la inestabilidad de gobierno, el eterno carrusel parlamentario continúa de cara a las elecciones europeas de finales de mes. Esa es su política. Una incesante comedia entre las partes que, más allá de los posicionamientos, de las proclamas y de la promesas, no tiene nada que ver con la vida real y con los intereses reales de nuestra clase. Es una actuación pésima. 
Los hechos que son importantes son otros y es necesario reflexionar sobre ellos. La clase obrera continúa creciendo en todo el mundo y también en Europa donde en los últimos veinte años 31 millones de nuevos asalariados se han sumado a las filas del proletariado europeo. En el Viejo Continente, marcado por un profundo invierno demográfico, la mayor parte de las nuevas generaciones de fuerza de trabajo es el producto de fluos migratorios inéditos. Y cada vez será más así. Por lo tanto la advertencia de Marx es de mucha actualidad: la fuerza de los trabajadores está en el número, es necesario darles conciencia y organización . 
La política comunista les puede unir a todos, autóctonos e inmigrantes, los partidos y las ideologías de la burguesía, en cambio, no hacen más que divi­dirlos. Europeístas y soberanistas, de derecha y de izquierda, exaltan, no por casualidad, las fronteras, tanto nacionales o continentales, como símbolo de "protección. Es un signo del nuevo ciclo político: es la caza del voto de los estratos intermedios atemorizados. Los trabajadores no deben dejarse arrastrar en esta vorágine de la seguridad. La única protección frente al caos capitalista está en la soberanía de clase, porque los obreros no tienen patria.

Los veintiocho Estados que forman parte de la Unión Europea, según recogemos en otra página del periódico, concentran a 230 millones de empleados: de estos, un poco menos de 200 millones son asalariados. 

Un reciente informe de la Comisión Europea ( diciembre de 2018) saca a relucir un aspecto de esta consistente masa de trabajadores: la Movilidad del trabajo intra-UE. 

Elecciones Generales 2019 España



SOMERO ANÁLISIS DEL 28 A

Todo se mueve, pero nada cambia. En estas elecciones estamos asistiendo al desarrollo de una política que tiene un nítido nexo con las directrices emanadas desde Bruselas. El pragmatismo invade todo y tiene un claro apoyo en las direcciones de organizaciones políticas y sindicales.

Después de estas elecciones, deberemos preguntarnos ¿Se aflojara la presión para la disciplina sobre el déficit y sobre la deuda, sobre la flexibilidad de los salarios y del mercado de trabajo, sobre la fiscalidad, sobre la normativa laboral, sobre la privatización de los servicios sociales, sobre las pensiones, sobre la concentración de los bancos, y sobre todo, las reformas que se tienen que implantar para la lucha por la competitividad?. No habrá concesiones: quizás, alguna migaja circunstancial. La reestructuración europea no se reduce en un tira y afloja sobre algunos decimales entre la comisión de Bruselas y los gobiernos nacionales de la UE. Es una decisión impuesta por la contienda mundial en el reparto global del mercado. Esto, puede durar varios años y será una gruesa cadena de tensiones, de crisis y conflictos jamás vistos ya que el cambio que pretenden es gigantesco.

Todo se mueve, pero nada cambia, en esta línea: continua un parlamento fraccionado y los acuerdos se harán complicados, mucho más todavía para que nos llegue algo sustancial a nuestra clase.

Amplia confirmación de los apoyos generalizados a Pedro Sánchez desde Bruselas, de esto se desprende que la UE y sus grandes grupos, no ven aquí y ahora una derecha reaccionaria. No es bueno para los negocios.

Posiblemente el PP está pagando la corrupción y no separarse políticamente de VOX, evidentemente también ha incidido la crispación y la falta de liderazgo dentro de esta organización.


Se observa una cierta alquimia para crear un gobierno con mayoría, un gobierno fuerte que no le tiemble la mano cuando aplique las reformas anunciadas, aquí un aviso a navegantes. Ojo con los terrenos políticos que se ocupan, ya que estos pueden propiciar una fagotización del que ocupa dichos terrenos. (Podemos)

Lo de VOX ni treinta segundos pierdo. Es un gran inconveniente para la gran burguesía (grandes grupos de la UE). Seguro, que ellos están pensando en buscar una solución.

Con o sin derrota del bipartidismo, lo inadecuado de la fragmentación del parlamento, que ya lo estaba, y lo que pueda surgir después de estas elecciones televisivas. No veo, ni preveo ningún cambio sustancial para los intereses de nuestra clase. Si observo tras la niebla de las ilusiones, una continuidad en las políticas de ajuste. Ante está situación:

    Una lucha de defensa es posible y necesaria.
    Articular una orientación unitaria de clase es imprescindible.
    Recomponer nuestras fuerzas es prioritario.

T. M.

Industria bélica y defensa europea

Se reanuda la carrera de los portaaviones

«El mundo ahora es hoy más peligroso que hace veinticinco años escribe Patrick Hébrard en un documento de la Fundación para la Investigación Estratégica (FRS)- la prospectiva de una guerra. que se había alejado, reaparece improvisadamente entre las posibilidades con el regreso del nacionalismo 
y la exacerbación de los antagonismos». Francia, prosigue el autor, está presente, en los océanos Atlántico, Pacífico e Indico; «por lo tanto. su defensa y la del continente europeo comienzan mar adentro», porque la afirmación de la soberanía «implica la presencia en estas zonas para conocer. prevenir, disuadir e intervenir» ("Pérennité du groupe aéronaval: enjeux stratégiques et industriels", 10 de agosto de 2017).

«El mar ha vuelto a ser el lugar privilegiado de las manifestaciones de fuerza», escribe Le Figaro recogiendo las conclusiones de un seminario organizado la primavera pasada por la Armada Francesa y el Instituto T. Moore. Los portaaviones vuelven a estar de moda como nunca desde el final de la Segunda Guerra Mundial: «todas las marinas ambiciosas están equipadas o cuentan con serlo estarlo», porque estas bases aéreas flotantes «ofrecen al poder político la capacidad de actuar sin constricciones diplomáticas». 
«El mar permanece res nullius ,fuera de las aguas territoriales, quien quiere se despliega y sobre todo quien puede», dice el almirante francés Édouard Guillaud en otro documento de la FRS ( mayo de 2018). 
«El mar permanece res nullius ,fuera de las aguas territoriales, quien quiere se despliega y sobre todo quien puede», dice el almirante francés Édouard Guillaud en otro documento de la FRS ( mayo de 2018). 

Después de un largo periodo de trabajos de mantenimiento y modernización, el portaaviones francés "Charles de Gaulle" se está preparando para volver al servicio activo: el ministro de Defensa Florence Parly, ya anticipó que irá en una misión al IndoPacífico. Su homólogo inglés, Gavin Williamson, aseguró que la Royal Navy tendrá en la misma área una presencia «permanen­te»,afiadiendo que desde 2020 ( cuando estén disponibles los dos nuevos por­taaviones ingleses "Queen Elizabeth" y "Prince of Wales") esos mares podrían ser surcados por grupos de batalla mixtos anglofranceses. 
La postura londinense refleja la necesidad de rediseñar un futuro «global», si se lleva a cabo el Brexit, pero también la voluntad de no romper los lazos militares con París y el continente. El imperialismo europeo, "la Europa que protege", no carece de flotas «ambiciosas». A lo largo de un decenio, planean equiparse con: dos portaaviones, un portahelicópteros, 26 submarinos, 27 fragatas, 33 entre corbetas y patrulleros de altamar, 15 buscadores de minas y por lo menos 6 nuevos grandes buques de suministro y apoyo logístico.

Concentración industrial, frenos políticos 

Algunos de estos programas podrían ser igualmente articulaciones para una concentración de la construcción naval bélica europea. Es el caso, por ejemplo, de las fragatas polivalentes alemanas MKS-180. Berlín ha asignado 5,1 mil millones de euros por las primeras cuatro unidades, un contrato disputado entre dos consorcios: uno formado por el holandés Damen con la alemana Blom+Yoss (controlado por Lürssen), otro compuesto por German Naval Yards Kiel (GNYK) y ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS). 
Si el pedido fuese al primer grupo, abriría el camino a una concentración "nórdica" que incluiría también a la sueca Saab y su producción de submarinos. En el otro caso, la salida más probable sería la adquisición por parte de GNYK de la ingeniería de TKMS para las unidades de superficie. 
En julio pasado, Fincantieri lanzó el Yulcano, buque de apoyo logístico capaz de transportar 5.600 toneladas de carburante naval y 3.000 de carburante de aviación, así como 220 de munición. La Armada Francesa acaba de ordenar cuatro unidades de este tipo, la italiana quiere un segundo buque; el programa abre el caminode la colaboración entre Fincantieri y Naval Group. 
Las dos empresas han anunciado la formación de Poseidon, una Jointventure para la puesta en común de adquisiciones e I+D, y la participación conjunta en las licitaciones internacionales. La apertura de una investigación del Antitrust europeo sobre el control de STX France por parte de Fincantieri implica la producción civil de construcción naval civil, pero podría frenar la colaboración militar, si persisten las cada vez más frecuentes tensiones entre Roma y París.
lskandar Safa (CEO de Privinvest que controla GNYK, la francesa CMN, la inglesa lsherwoods y Hellenic Shipyards) comenta a Le Figaro: «se necesita tiempo, la nuestra es una industria pesada, no estamos en el mundo de las startup», pero «la concentración de los astilleros europeos es una certeza, sin alternativas», los sujetos se reducirán a dos o tres y «quién no lo acepte se hundirá». «Pero en materia de armas la dimensión política sigue siendo de gran importancia continúa Safa (un po­tencial federativo)- la ausencia de una política exterior y de defensa común es un impedimento para Europa y un freno para la consolidación industrial». 
La burguesía europea saca las cuentas con los retrasos de la superestructura política continental.

Recién llegados 
Las tablas que publicamos muestran el listado de portaaviones y portahelicópteros actualmente en servicio, a la que se espera que se agreguen otros. Todas las fuentes periodísticas chinas escriben que el país ya ha comenzado la construcción de su tercer portaaviones: un Catobar (sistema asistido por catapulta y cables de parada) con catapulta electromagnética, es decir, no solo es capaz de embarcar cazas de gran alcance y aviones radar,. sino que también de hacerlos despegar con mayor frecuen­cia. Con su cuarto portaaviones China pasaría a la propulsión nuclear. 
Las leyes brasileñas prevén que el 2% de la renta petrolífera del país se gaste en recursos militares, un mandato que no siempre es respetado. La nueva presidencia Bolsonaro lo hará, escribe Defense News. La marina ha dado de baja el "Sao Paulo" (ex Foch), pero tiene la intención de comprar a Naval Oroup los diseños del "Charles de Gaulle".
En los astilleros turcos Sedef se está construyendo el "Anadolu", un portaaviones Stovl derivado del español "Juan Carlos". En 2021, navegará embarcando cazas F-35B de despegue/aterrizaje vertical, los mismos que Tokio decidió equipar en los portahelicópteros "Izumo" y "Kaga", transformándolos en portaaviones. Un proyecto análogo es estudiado por la marina de Corea del Sur para los suyos de clase "Dokdo". A los ocho países ya dotados con portaaviones se añadirán otros cuatro: Japón, Brasil, Turquía y Corea del Sur. 

Un PANG que "mostrarle al mundo" 
En octubre pasado, el ministro de Defensa francés, Parly, anunció el inicio de los estudios conceptuales del PANG (porte-avions de nouvelle génération). El nuevo portaaviones de la Marine nationale será sin duda un Catobar de grandes dimensiones (70.000 t), deberá ser capaz de alojar la versión naval del SCAF (el nuevo caza franco-alemán) y podría tener una catapulta electromagnética, de la cual Francia seria en parte deudor a los Estados Unidos.
El estudio preliminar, que se completará a mediados de 2020, deberá principalmente establecer si el aparato de propulsión del PANG será de tipo nuclear o convencional. La primera es una tecnología bien experimentada, ofrece una mayor autonomía de navegación, pero implica cada diez años largos stops para la manutención y carga atómica. La propulsión convencional eliminaría este último inconveniente y reduciría los costes de un 15%-20%, permitiendo hipotetizar la construcción de dos portaaviones en una secuencia rápida. 
La hipótesis es tentadora, pero también es verdad que durante algunos años el PANG y el "Charles de Oaulle", cuyo ciclo de vida puede extenderse hasta 2045, podrán coexistir. Partiendo de la consideración de que los submarinos de la fuerza de disuasión francesa son y serán siendo de propulsión nuclear, el almirante Ouillaud no tiene dudas: la tecnología atómica nacional es el resultado «de una voluntad sin vacilación y el trabajo a largo plazo que ha contribuido a lograrlo»; tiene un valor tanto diplomático como militar:. «Mostrar al mundo un portaaviones nuclear también es declarar, indirectamente, la solidez tecnológica del componente oceánico de la disuasión».  

Jacquerie amarilla y los chalecos verdes enrolados en la contienda mundial


3. Observatorio de París

Publicamos este artículo que aparece en el periódico de los compañeros franceses de "L' Internationaliste ".

Mientras se cierra el "gran debate" abierto por Emmanuel Macron, los chalecos amarillos van a la prórroga. A medida que la ya escasa participación en las manifestaciones se debilita, salen más a la luz las expresiones más retrógradas del movimiento. Los intereses de los medios de comunicación se han desplazado hacia la campaña lanzada por la presidencia, y la jacquerie amarilla solo consigue atraer las cámaras de televisión con los excesos antisemitas o nacional-populistas. 
Uno de los personajes más representativos del movimiento, Christophe Chalencon, potencial candidato en las europeas, se ha reunido con el vicepresidente del Consejo de Ministros italiano y dirigente del Movimiento 5 Estrellas Luigi di Maio en Montargis, no sin antes instar al antiguo Jefe de Estado Mayor Pierre de Villiers a "tomar el poder". La tradición francesa del igualitarismo siempre ha suscitado las esperanzas en un hombre de la Providencia, contrapuesto a los privilegiados. El general George Boulanger abrió el baile en los albores del siglo del imperialismo. 

La cuestión del siglo


China es la cuestión del siglo y a uno se le quitan los ánimos viendo su política que reduce dicho país a un intercambio de represalias entre vicepresidentes o subsecretarios. En realidad, se ha abierto una contienda descarada, hecha de choques y de alianzas entre los gigantes del capital y entre sus Estados. Un frente es el económico. Por la Ruta de la Seda corren inversiones de miles de millones; centenares de acuerdos son la red objetiva de influencia; un partido chino aparece por doquier, en cada país que está atravesado por él, al lado de cada industria implicada o en cada puerto. En unos pocos años, la batalla del coche eléctrico, que ha partido de China pero ha sido relanzada en Alemania, verá una inversión de al menos 1 billón, para las nuevas columnas de suministro eléctrico, nuevos modelos, nuevas redes "inteligentes". Pero es suficiente una fracción de ese flujo de miles de millones también para nuevas lobby, nuevas corrientes en los partidos, nuevas ideologías. Entonces aparecen los chalecos verdes contra los chalecos amarillos, y vemos a China pillar a todos desprevenidos con los mitos del chanchullo ecológico. Antes era el blanco de todos, ahora está en la ofensiva: coche limpio y high tech del desarrollo sostenible. Hay también un frente más político, que tiene que ver con la contienda de potencia y con los dilemas de Europa. Desde hace unos años los soberanistas prosperan en las urnas aprovechando los miedos de la pequeña burguesía y los estratos intermedios; es el populismo propietario de poblaciones prósperas pero envejecidas. La crisis de 2008 hizo entrever el espectro del declive; la inmigración se ha vuelto el chivo expiatorio para identidades vacilantes. Para la clase dominante y su política, es un problema. A decir verdad, al gran capital no le importa un bledo de los temblores de pequeños y pequeñísimos capitales y de las psicologías sociales de la protección soberanista. En el mundo se enfrentan gigantes con dimensiones de continentes y sirven nuevos mitos para mover las masas, aunque, a fin de cuentas, hay que empezar por esos miedos.
He aquí que empiezan a burbujear las ideologías para operaciones políticas sin precedentes. La Europa que protege contra las intrusiones externas, la Europa soberana contra una China coloso autoritario: hace falta un gran miedo para poner en vereda y hasta reclutar a los traficantes de pequeños temores. Para nuestra clase, en cambio, hace falta la ciencia marxista y la organización para no caer en las nuevas trampas de la ideología imperialista.
Hemos escrito que el paso al coche eléctrico instaura un «cambio de paradigma»: por lo tanto, es inevitable que ataña de manera directa al mundo del trabajo asalariado. Será igualmente inevitable la apertura de una brecha a la influencia sobre los trabajadores y a los intentos de utilizarlos por parte de grandes grupos en sus luchas de competencia. Para rechazarlos, es preciso establecer algunos puntos firmes.