Situación que se esta viviendo en Cataluña 2017.



Charla-debate sobre la situación que se esta viviendo en Cataluña 2017.

Celebrara el día 12 a las 11.00 horas en el local de la Intersindical Calle Reboleria Nº7.

General Motors (SAIC-GM)



SAIC-GM

«Estamos pagando por sus pensiones en los EE.UU... y  ellos todavía no se dan cuenta»:
es la afirmación atribuida a un directivo chino de Shanghai General Motors (SAIC-GM) durante la crisis que en 2009 llevó a la bancarrota de General Motors (por Michael J. Dunne, merican wheels, chinese roads, 2011).

La crisis de GM 

Los años de la crisis financiera mundial de 2008 marcan el traslado del testigo de la industria automovilística de los países occidentales a China. La crisis de Detroit con la quiebra de General Motors y Chrysler coincide con el despegue de la producción automovilística china, que pasó de 9,3 millones de vehículos (coches y vehículos comerciales) en 2008 a 28, mil millones en 2016, una multiplicación por tres en solo ocho años.
SAIC-GM es una joint-venture 50-50 constituida en 1997 entre General Motors y SAIC (Shanghai Automotive Industry Corporation) Motor, compañía automovilística de propiedad de municipio de Shanghái.
Incluimos el P.D.F. del documento


Por la unidad de lucha del obrero europeo


El periódico Il Sole-24 Ore del 30 de junio escribe que el Banco Central Europeo ha hecho un assist a los sindicatos, aunque estos no han sido capaces de recogerlo. Se refiere a la alerta que Mario Draghi ha lan­zado más de una vez, y que hemos comentado en estas columnas, sobre una dinámica salarial demasiado lenta en la eurozona.


En cuanto a por qué los sindicatos italianos no han recogido esta sugerencia "salarialista", el periódico de la asociación empresarial italiana es explícito: porque piensan en otras cosas, CISL en la participación, CGIL en los derechos, UTL en el empleo público.
¿Todos cómplices?

Para dar a cada uno lo suyo, hay que decir que el llamamiento de los empresarios, no responde ciertamente a una Improbable defensa de los intereses de la clase asalariada. La lógica que desde hace tiempo se repite en el mundo de la empresa es la de la productividad, es decir, de la división y el condicionamiento de los trabajadores mediante el instrumento de los aumentos salariales ligados a los resultados de la empresa, caso por caso.

Para aclarar el sentido de esto: en el mismo periódico (30 de abril) se recogía la afirmación del presiden­te de la pequeña industria, Alherto Baban, para quien en la empresa «el mantenimiento de la productividad es fundamental, y para que ésta se produzca todos tienen que ser cóm­plices». No podía expresar mejor el objetivo de la campaña patronal: el "pacto de la fábrica" como traición de la unidad entre los trabajadores.
La denunciada por Draghi es solo una cara de la cuestión salarial (y sindical) europea. El Este, de hecho, cuenta otra historia. En la Volkswagen de Bratislava, en Eslovaquia, los trabajadores han hecho huelga en junio durante seis días pidiendo un aumento de los salarios de un 16%: es la primera huelga desde que se abrió la fábrica en 1992, apunta el Financia! Times del 27 de junio.

Lucha salarial en Europa del Este

 
En aquella fábrica se producen coches de gama alta, como el Volk­swagen Touareg, el Audi Q7 y par­tes del Porsche Cayenne: una producción que se exporta en un 99%. Esto explica también un dato que sorprende a primera vista: los trabajadores reciben un sueldo medio de 1.800 euros, el doble de los 897 euros que constituye la media eslovaca (Handelsblatt, 27 de junio). Y pensión de las huelgas durante toda la duración del nuevo convenio. Hay que decir que aquí la situación laboral era menos favorable (hace un año redujeron la plantilla de 3.400 a 2.500 empleados), pero precisamente por esto la voluntad de lucha que han manifestado es una señal que no hay que pasar por alto.
Volviendo a Bratislava, Markus Halt, vicedirector de la Cámara de comercio e industria alemana eslovaca, dice que «la dinámica salarial en Eslovaquia se ha elevado, y esperamos crecimientos salariales de un 3. 7% este año y de un 4, 4% el año que viene» (Handelsblatt, 27 de junio). Por esta razón, el periódico económico alemán escribe que «lentamente, se camina hacia el final de los países del bajo salario y de la paz social».


Demografía y migraciones

Dos factores sobre todo le otor­gan fuerza objetiva a esta dinámica: la demografía y la emigración de masas hacia los países más indus­trializados. «El trabajo cada vez más escaso, especialmente el cualificado, aumenta el poder de nego­ciación de los trabajadores», afirma el Financia! Times. Si las tendencias demográficas son difíciles de dirigir, en el frente migratorio la solución estaría al alcance: de hecho, no falta, en Europa del Este y en Alemania o en Italia, una fuerza potencial de trabajo inmigrada. En base a esto se mide la división de futuro de las élites políticas europeas.
En Polonia, con un paro de un 4,8%, los sueldos han crecido un 20% desde 2010 y un 2, 7% solo en el primer trimestre de 2017: con estos datos, y con 2 millones de po­lacos residentes en el extranjero, la patronal debería percibir la inmigración como una «bendición», escribe Le Monde (19 de junio). En este sen­tido, tan solo el año pasado fueron concedidos 1,3 millones de permi­sos de trabajo semestrales para I os migrantes procedentes de Ucrania, un país sobre el que Varsovia no ha dejado nunca de reivindicar una es­pecie de protectorado.


La contradicción es que se trata de permisos temporales, y éstos no conceden el tiempo necesario para invertir en formación. Por otra parte, «abrir a la inmigración de larga duración para resolver el problema de la falta de fuerza de trabajo cualificada podría ser complicado en una región en que la retórica política se ha mostrado tan duramente contraria, por ejemplo, a aceptar a los imigrantes sirios» (Financial Times, 27 de junio).


Cierre y acogida: dos políticas imperialistas

La madurez imperialista crea contradicciones que involucran a todo el continente europeo, reflejan­do así la existencia de un mercado único de la fuerza de trabajo. A esta realidad deben enfrentarse los grupos dirigentes de la burguesía continental.
No faltan, como hemos visto, las pruebas de los límites estratégicos de otros sectores. En otros casos, en cambio, la política de "acogida" sir­ve justamente para paliar las carencias de mano de obra: en Alemania, en los últimos dos años, más de una empresa sobre cinco ha contratado al menos a un refugiado, gracias tam­bién a las inversiones estatales en formación (Les Echos, 12 de junio).
Hoy en Alemania viven diez mi­llones de extranjeros: son dos millo­nes más con respecto a 2014; esto nos da una idea del alcance del fenómeno. De esos 10 millones, 5, 7 son de origen no europeo. La primera ventaja se puede medir en la edad media: 37 años para los extranjeros frente a los 44 de la población alemana. Sin embargo, el desafío está precisamente en el mercado de trabajo y en la formación de los inmi­grantes (Le Monde, 3 de julio). Y no solo para la patronal.


Un obrero europeo que hay que organizar

El vasto mercado continental de la fuerza de trabajo combina los diferentes momentos de la reestructuración europea. Está la reorganización del sistema bancario, a la que Italia otorgará una "contribución" de 25 mil despidos en cinco años (ll Sole-24 Ore, 7 de julio), Está la baja dinámica salarial en la eurozona lamentada por Draghi, con una cierta dosis de hipocresía, hay que decirlo, ya que se ve empeorada por las tan solicitadas reformas estructurales, llevadas a cabo con la marca de la inseguridad laboral. Está luego el intento en marcha por parte del gobierno francés de sacar adelante mediante "ordenanzas" esas mismas reformas. Pero está también la lucha salarial en los países del Este, en aquellas fábricas que precisamente son fruto de las inversiones acometi­das por grandes grupos occidentales en reestructuración.

Durante años, estos trabajadores han sido vistos como los que "robaban" el trabajo a las fábricas del Oeste. Nunca hemos cedido a esta demagogia: desde hace 60 años miramos al «obrero europeo» y a sus muchas caras; esta es la realidad a la que debe hacer frente también un sindicato a la altura de los tiempos. La crónica ya es la que nos advierte sobre la urgencia de dar un paso adelante en la organización de clase, a nivel continental.


Por ; Círculos Internacionalistas

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Análisis de reflexión a las Marchas de la Dignidad de Aragón

Compañeros, compañeras:
Antes de nada, me gustaría referirme a la reunión de Marchas de Aragón del pasado 30 de Agosto, en la sede de Intersindical. A Círculos Internacionalistas le causó cierta sorpresa la falta de algunos colectivos a una reunión tan importante, máxime cuando son colectivos con un fuerte peso específico dentro de Marchas.
Esta apostilla inicial me servirá al final de mi intervención para hacer un pequeño análisis de reflexión que sirva además como llamada de atención a las Marchas de la Dignidad de Aragón.

Como ya dije en mi intervención del pasado día 30, estamos asistiendo a una nueva fase estratégica dentro de la contienda mundial del imperialismo.  El orden internacional surgido después de la II Guerra Mundial Imperialista, con los acuerdos de Yalta en 1945, ya no sirve. La caída de la URSS, el derrumbe del muro de Berlín (con la consiguiente unificación alemana) y el surgimiento de nuevas potencias de tamaño continental han cambiado totalmente el panorama político internacional. Han cambiado el equilibrio de la balanza de potencias. Las viejas metrópolis imperialistas, y otras de nueva formación (Ankara, Pekín, Nueva Delhi, Brasilia, etc.) se sientan a la mesa de bandidos exigiendo su parte en el botín. Uno de los cambios estructurales más importantes surgidos de esta nueva fase, es la desaparición del Estado-Nación como unidad principal de estructuración del sistema internacional. Como ejemplo palmario, la formación y consolidación del imperio europeo: la U.E. Las viejas metrópolis europeas ceden sus soberanías a otras entidades supranacionales. La madurez capitalista europea ha dejado paso a otra forma de opresión y dominio: el imperialismo. Y como cabeza visible de este imperialismo europeo, el eje Berlín-París.

Para enfrentar este panorama solamente sirve la unión internacionalista de toda la clase obrera europea. Para enfrentar este panorama solamente sirve una acción política conjunta, objetiva y decidida, orquestada por las necesarias herramientas de organización de clase y sustentada ideológicamente por una correcta estrategia revolucionaria. Aspectos como el aumento de las movilizaciones y acciones políticas de las Marchas, así como la elevación del nivel de las mismas, además de la urgente necesidad de la formación del Sindicato Europeo de Clase, serían algunos aspectos que deberían de formar parte de esa estrategia. Solamente de esta forma, la clase obrera podrá fomentar y profundizar en la agudización de las contradicciones del imperialismo europeo, dentro del bloque imperialista europeo. Ante una agresión imperialista de carácter global, la clase obrera no puede terminar de desgarrarse en pequeñas luchas de taifas individuales y sin ninguna garantía de éxito. El ¿qué hacer? actual de los trabajadores no es otra cosa que armarse ideológicamente, organizarse y dotarse de una correcta estrategia revolucionaria; enfrentar las agresiones del imperialismo y la burguesía mediante luchas de defensa, huyendo de las ideologías de la burguesía y sus envoltorios, despejando las espesas nieblas ideológicas de nuestra clase que duran ya muchas décadas.

Todos sabemos que, históricamente, los llamados movimientos nacionalistas, de autodeterminación, del derecho a decidir, etc., han sido, y son, promovidos y fomentados por las distintas fracciones de las burguesías locales. Solo nos basta con analizar las estructuras sociales que componen los distintos movimientos, así como la organización social y política de los países postulantes al ejercicio de tal derecho, para comprobar esta afirmación. Evidentemente, la burguesía necesita del proletariado para conseguir sus aspiraciones, que no son otras que el control del poder económico a través de la conquista del poder político. Como ejemplos, valgan la Revolución Americana, Argelia, Revolución Francesa (precisamente, 80 años después del 1789, esa misma burguesía que enarboló la bandera de la “liberté, egalité, fraternité” y lanzó a las calles de París al proletariado francés (sans culotte) para tomar el poder, no dudó en fusilar a 15.000 obreros parisinos en dos semanas, después de la entrada del ejército realista).

El proletariado internacional no debe cometer el fatal error de apoyar o hacer suyas las estrategias de la burguesía. Los hechos históricos que determinan la actual realidad objetiva política ya no son los mismos del siglo XX, ni del XIX, ni del XVIII…El actual panorama geopolítico ya no es el mismo que, tan siquiera, 20 o 30 años. Ha cambiado radicalmente; porque ha cambiado la estructura y composición social de las viejas potencias y han surgido otras nuevas en las dos últimas décadas. Ha cambiado el equilibrio de la balanza de potencia mundial, cumpliendo así con precisión científica la Ley del desarrollo desigual del capitalismo. Los viejos Estados-Nación se unen y se desposeen de su carácter soberano para la formación de grandes bloques imperialistas que puedan enfrentar, con el resto de gigantes imperialistas, la nueva contienda mundial: el nuevo reparto del mundo. El imperialismo ha acelerado los tiempos. La burguesía ha hecho lo propio y trabaja contrarreloj para no perder sus prebendas y privilegios. ¿Y qué hay de nuestra clase? Permitidme la licencia, pero creemos que nuestra clase todavía sigue inmersa en las espesas nieblas ideológicas de la posguerra mundial. Está de excursión, con canastilla y cogiendo caracoles.

El pasado día 30, en la asamblea de Marchas, un compañero proclamó: “¡¡Dejadles votar. Dejadles votar!!” En Círculos Internacionalistas decimos: Bien, dejémosles votar. Dejémosles que ejerzan en “libertad” el sacrosanto derecho concedido a nuestra clase por la burguesía. Dejémosles que se sacien en él, pues es a través de él, el que la burguesía mantiene a nuestra clase desmovilizada, ilusionada y embobada. Aquí tenéis uno de los principales envoltorios políticos con los que mantienen ocupada a nuestra clase cada cuatro o cinco años.


Para terminar, desde Círculos Internacionalistas queremos manifestar que desde hace algún tiempo venimos observando, en algunos colectivos que forman parte de Marchas, ciertos movimientos extraños pero muy significativos. Queremos manifestar que Marchas de la Dignidad son, hoy por hoy, el frente social más combativo dentro del Estado. A pesar de ello, y como hemos dicho en esta exposición, es condición indispensable y urgente el rearme ideológico revolucionario de Marchas, si no queremos ver cómo son influenciadas por posiciones ideológicas que nada tienen que ver con nuestra clase y que ningún bien le hacen. O en el peor de los casos, ser reconducidas hasta quedar reducidas a algo meramente folklórico o testimonial. En este sentido, saludamos efusivamente y con ilusión la apertura de un debate ideológico en el seno de Marchas de la Dignidad de Aragón.

Por ; Círculos Internacionalistas

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Propuestas de movilización y Debate por Círculos Internacionalistas (Zaragoza)


En primer lugar, la política reformista impulsada últimamente por el PP, PSOE, C’S, Podemos etc., es más que pragmática, y las direcciones de los sindicatos mayoritarios lo son, por ello, protestan contra los efectos de las decisiones políticas, y no contra sus causas. ¿Por qué ocurre esto así?, en mi opinión estas direcciones se han solidificado como instituciones poco dinámicas, y muy burocratizadas, que en la mayoría de los casos amortiguan los impulsos y luchas que se generan en la base del sistema productivo.

En este sentido, este verano da frutos, no para nuestra clase. El nuevo secretario de CCOO, después de su elección y acompañado por Toxo visita a Rajoy, antes ya se reunió con UGT, también con Pedro Sánchez y a su vez Podemos también entra en el marco del nuevo pacto. Las pensiones son un objetivo, ya ha comenzado el ritual del miedo, con declaraciones de solicitud de préstamo para pagar las pensiones del pasado julio. No solo esto, sufrirá recortes a la baja-sanidad es otro objetivo, además de la enseñanza-. Todo lo social se resentirá. Esto es, lo que políticamente deben de combatir las marchas. No más recortes. Esto, debe de hacerse extensivo a las fuerzas europeas de clase. Lo que acuerde Macrom y Merkel será impuesto al resto de la U.E. Ellos dicen, que la economía está remontando. Incluso Merkel, se compromete al pleno empleo y al final del déficit en Alemania.

En esta línea de remonte, (yo me pregunto) ¿Se aflojara la presión para la disciplina sobre el déficit y sobre la deuda pública, sobre la flexibilidad de los salarios, y del mercado de trabajo, sobre la fiscalidad, sobre la normativa laboral, sobre la concentración de los bancos, y sobre todo las reformas que se tienen que implantar para la lucha por la competitividad?. Creo que esto, es poco probable, quizá alguna migaja circunstancial. La reestructuración europea no se reduce a un tira y afloja sobre algunos decimales entre la comisión de Bruselas y los gobiernos nacionales de la U.E. Es una decisión impuesta por la contienda mundial en el reparto global. Esto puede durar varios años y será una gruesa cadena de tensiones, de crisis y de conflictos, ya que el cambio que pretenden es gigantesco. Esto es, a grandes rasgos lo que pretende  Macrom y Merkel. Un gran salto en la integración europea, por iniciativa del eje de Berlín-Paris.

Ante esta situación, hay un par de cosas que nuestra clase debe de saber. Todos los partidos del arco parlamentario del Estado Español (quizá se podría excluir a la CUP), las direcciones de los sindicatos mayoritarios, y el teatro televisivo de su política, ni nos favorece, ni lo necesitamos. La única defensa de clase, puede estar en Europa, y desde su seno, iniciar una lucha internacionalista en toda la U.E.

Macrom, va en serio con sus medidas, ya se ha establecido y realizado un calendario para junio y julio, en él se discutirá una serie de medidas que son: Del 9 al 23 de junio (se discutirá la negociación en la empresa) este es un intento de dividir a nuestra clase, del 26 de junio al 7 de julio (se discutirá la representación en la empresa) mucho me temo que a la baja. Desde el 10 de julio al 21 del mismo mes (se discutirá las indemnizaciones del despido improcedente) también a la baja. Todo esto ya se ha producido (no tengo datos de cómo han quedado estas reuniones).
Estoy convencido, que es un momento clave para expandir la idea de las movilizaciones unitarias e internacionalistas en toda la U.E. En este sentido la próxima movilización europea debe de ser el inicio de unas movilizaciones sostenidas en todo el territorio del Estado Español con el objetivo de defender estos derechos que pretenden liquidar o reducir. Si todos nos centramos en estos ejes, podremos comprobar cuál es nuestra capacidad no solo organizativa, también política, y que influencia podemos tener en amplios sectores de nuestra clase.
Una lucha de defensa es realizable, tendrá un precio, componer una orientación y recomposición de las fuerzas es prioritario. El precio será el tiempo en tejerla.   

Tomas. Círculos Internacionalistas     



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Segunda década del siglo XXI


Este documento ha sido realizado en la segunda década del siglo XXI. Seguramente algunas de sus precisiones puedan ser modificadas por los avatares políticos que ha creado la globalización y fundamentalmente la crisis del 2008 que ha durado excesivamente, lo cual ha podido acentuar en una linea u otra cierta modificación del documento. Espero que esto ultimo se tenga en cuenta y posiblemente habría que replantearse algunas cuestiones de las descritas. No obstante como trasformación  o inicio de trasformación de nuestra clase creo que sigue teniendo vigencia.  

Incluimos el P.D.F. del documento

La UE y el eje renano en la nueva fase estratégica

«Los tiempos en los que podíamos depender completamente de otros, hasta cierto punto han terminado. Es mi experiencia de estos últimos días. Nosotros, los europeos, debemos tomar el destino en nuestras manos». 
Hay frases destinadas a resumir el signo de un período, y tal vez será así para el discurso de Angela Merkel en Múnich el 28 de mayo, en la «carpa de la cerveza» de una iniciativa electoral de la CSU. Otras palabras han precisado su significado: esto debería ocurrir «en amistad» con los Estados Unidos y Gran Bretaña, y «como buenos vecinos» con los demás, incluida Rusia; la relación atlántica continúa siendo crucial. Pero aquel que se ponga «anteojeras nacionales», y no espere al mundo, está condenado a quedarse «al margen». 
Es la línea de la «reciprocidad transatlántica», en el pasado enunciada por Wolfgang Schauble, y es la prospectiva que ya hace veinte años veíamos como «transformación de las relaciones atlánticas». No una ruptura entre Europa y América sino una relación redefinida sobre bases paritarias, donde la UE vería tutelada desde la autonomía estratégica sus intereses específicos de potencia. 

Por una frase pronunciada por Angela Merkel, señalando la nueva estación para la política exterior y de defensa europea, hay otra que no ha sido dicha, omitida por Donald Trump el 25 de mayo en Bruselas en la cumbre de la OTAN. La revista Político señala que el discurso preparado por el presidente americano incluía una llamada al artículo 5 del tratado de la Alianza Atlántica, el que vincula a la defensa mutua: un compromiso «inquebrantable». Por sorpresa, Trump ha cancelado por iniciativa propia aquel pasaje, cogiendo de imprevisto a los funcionarios del NSC, el Consejo de Seguridad Nacional, y a los propios Herbert McMaster, James Mattis y Rex Tillerson, los hombres clave de la política exterior americana. Según Político, es la confirmación de que los movimientos instintivos de Trump no pueden ser controlados por la red de funcionarios del establishment, pero también puede hacer pensar que el presidente habría sobreactuado con una presión táctica de negociación, como en sus propios tratos de hombre de negocios inmobiliarios. 

Vendas nacionales en los ojos

Los que no ven «lo evidente a nivel nacional», y no miran al mundo, están condenados a acabar «en los márgenes». Lo ha dicho la canciller alemana Ángela Merkel: hay que aprender de los máximos representantes de la clase dominante, sopena de seguir siendo sus esclavos. El viejo orden mundial se está deshilachando. Nuevos colosos, como China e India, se afirman como potencias globales. Estados Unidos difunde incertidumbre, la nueva doctrina America First debilita las alianzas tradicionales, en Europa y en Japón. Gran Bretaña ha tomado el camino del Brexit en las peores condiciones, con Theresa May fustigada por la apuesta electoral perdida. Posiblemente, Londres busque un compromiso que salve la permanencia en la unión aduanera y en el mercado único, pero la debilidad del aislamiento aterra a la City y al Banco de Inglaterra, ante el espectro de retorno de los años Setenta. La UE ha elegido la contraofensiva. Los plenos poderes conquistados por Emmanuel Macron a paso de carga relanzan el eje franco-alemán, la defensa europea y la integración de la federación del euro. 

Entonces, ¿qué hay que aprender? Primero, hay que conocer los acontecimientos mundiales. Si se mueve el imperialismo europeo, y busca su autonomía estratégica, es porque el imperialismo chino ya está entre los jugadores mundiales, mientras que el imperialismo americano amenaza con arreglársela por su cuenta. Segundo, hay que conocer las clases mundiales. Si la clase dominante en Europa se organiza en los poderes europeos, es vital para los trabajadores pensar de modo europeo para pensar de manera mundial. Miremos la catástrofe de la gauche parlamentaria en Francia, aniquilada en los viejos feudos del PS o reducida a una patrulla que se hace eco desde la izquierda del soberanismo del Front National. Se sueña con un nuevo turno social, la par­tida de retorno a las plazas cuando Macron imponga con sus ordenanzas las liberalizaciones y la reforma del trabajo. La oposición a la reestructuración europea es sagrada, pero el desquite de la plaza es un viejo mito del maximalismo y un sucedáneo del parlamentarismo, si no comprende los verdaderos términos de la confrontación. Una lucha de defensa es posible, aunque al precio de tejer con paciencia una orientación y recomposición de las fuerzas. Y tendrá sentido solo comprendiendo que el campo de batalla es el de Europa. Precisamente, sin «vendas nacionales en los ojos». 

Viejos desechos y nuevos mitos


Ahora que la economía en la UE está remontando, ¿se aflojará la presión para la disciplina sobre el déficit y sobre la deuda pública, sobre la flexibilidad de salarios y del mercado de trabajo, sobre la fiscalidad, sobre la eficiencia jurídica y normativa, sobre la concentración de los bancos y sobre todo lo que requiere la lucha por la competitividad? Es poco probable, salvo alguna dosificación circunstancial. La reestructuración europea no se reduce a un tira y afloja sobre algunos decimales entre la Comisión de Bruselas y los gobiernos nacionales. Es una decisión impuesta por la contienda global, donde Europa y los Estados Unidos están en declive relativo frente a los nuevos gigantes asiáticos: pensemos solo en China y el flujo de capitales que está dirigiendo por la Nueva Ruta de la Seda. Es el ciclo del declive atlántico y de la nueva fase estratégica. Durará varios años y será una cadena de tensiones, de crisis y de conflictos, porque el cambio global es colosal. 
Esta es la contraofensiva europea anunciada por Emmanuel Macron, un mercado de trabajo al estilo alemán y un plan de medidas clave introducidas a un ritmo sostenido, con los procedimientos acelerados del mandato. Y un salto en la integración europea, por iniciativa de París y de Berlín. 

Hay dos cosas que los trabajadores tienen que saber, en el nuevo ciclo que se abre. Los partidos del maximalismo, las direcciones sindicales, el teatrillo televisivo de su política, todos ellos no saben o no quieren saber en realidad lo que es la UE con sus poderes, en el sentido de que Europa desde hace décadas ha sido la elección estratégica de las clases dominantes del Viejo Continente, y que Europa sirve a sus capitales para aguantar el choque con los demás colosos mundiales. No tienen ni idea, y de hecho hoy corren detrás de los desechos ideológicos del populismo y del estatalismo soberanista, la gauche tras el Front National, la Liga Norte o los Cinco Estrellas: un parlamentarismo impotente, en busca de los votos de estratos intermedios y pequeñas burguesías asustadas. Mañana correrán detrás del imperialismo europeo, cuando estén listos para usar los nuevos mitos de la Europa que protege, de la Fortaleza Europa, de la defensa europea en la contienda. Contra la burguesía europea, la única defensa de clase puede estar en Europa, y desde allí ser una batalla internacionalista. Esta es la otra cosa que hay que saber. 

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DIGNIDAD, LUCHA Y ORGANIZACIÓN


En primer lugar, la política reformista impulsada últimamente por el PP, PSOE, Ciudadanos, Podemos etc., es más que pragmática, y las direcciones de los sindicatos mayoritarios lo son, por ello, protestan contra los efectos de las decisiones políticas, y no contra sus causas. ¿Por qué ocurre esto así?, en mi opinión estas direcciones se han solidificado como instituciones poco dinámicas, muy burocratizadas y centralizadas, que en la mayoría de los casos amortiguan los impulsos y luchas que se generan en la base del sistema productivo.
¿Hacia dónde camina el futuro?, el futuro es más que incierto, después del Brexit y las medidas proteccionistas de Trump, los mercados son insaciables, la dirección de la UE eje Berlín-París, y el FMI exigen más sacrificios en el altar del mercado, planteando que se deben de reducir todavía más los derechos sociales. 

Objetivos ya conseguidos, como la reforma laboral y la de las pensiones, le siguen otros como la Sanidad, Educación, Servicios Públicos, Medio Ambiente, de hecho este último ramillete ya está en el punto de mira.
Este es el mundo post crisis que nos toca vivir, la destrucción de todo el entramado social para llevarnos a la exclusión, y a continuación a la explotación más despiadada. Los que controlan esta operación sueñan con un mercado lleno de mano de obra, que trabaje a cualquier precio y en cualquier condición. En esta situación nadie nos salvara, si nosotros mismos no terminamos con estos desatinos, o al menos lo intentamos. 
De cara a las nuevas generaciones, muchas y variadas son las lecciones que los asalariados deben de extraer, sobre todo los jóvenes que se incorporan al proceso productivo en condiciones normativas y salariales negociadas por los sindicatos mayoritarios a la baja, y cuyo tratamiento en cuanto a su futura jubilación deja mucho que desear, ya que ésta es el punto de mira de los ajustes y las reformas.

Pueden y deben aprender a reconocer el papel y el contenido que desempeñan muchas ideologías. Desde las modernistas colocadas ahora en el altar de la moda, donde la jubilación a los 60 años, junto a ciertos principios, son mofa de gobernantes, empresarios y demás voceros, como si los que se resisten a trabajar varios años más para alcanzar una jubilación o a dejarse arrebatar las pausas en la cadena de montaje o a recortar el derecho de huelga, demostrasen un enrocamiento irracional de mantenerse en ideas del pasado.

Deben de aprender de las ideologías que predican la colaboración entre las clases, donde la afirmación del interés capitalista está por encima de todo, donde el disfraz de la superación de la lucha de clase brilla como una estrella, donde el interés común es un todo superior ahora reconocido por tiros y troyanos.
Pueden observar y ver la acción de los representantes de las élites dominantes, que desde hace años están varados en un mar de acusaciones mutuas sobre la corrupción, pero siempre están al loro para salir como censores del comportamiento de los asalariados, se exonera a jueces, fiscales, políticos, empresarios y un largo etc. sin embargo, cae todo el peso de la ley con los trabajadores que defienden sus derechos y salarios. (Véase el compañero Bodalo, Alfons y decenas de causas abiertas a más trabajadores). Tienen que prestar muy buena atención a las corrientes parlamentarias, que hoy atacan a los trabajadores/as para acreditarse ante la UE, y el FMI, como fuerzas políticas responsables, evidentemente también a aquellos que se mezclan en la misma olla de medidas antisociales y pactos irracionales.
Por otro lado deben prestar atención, a que ninguna conquista de la clase obrera es definitiva en el interno de las relaciones  de producción del capitalismo. Esta realidad, se ve con claridad a escala planetaria. De una parte el joven asalariado de las potencias emergentes dando sus primeros pasos, para conquistar mejores condiciones de vida a través de la movilización, de otra parte, los trabajadores de las antiguas potencias se ven en la necesidad de defender unas “conquistas” sociales que creía o le hacían creer que eran suyas.
La mayoría del movimiento sindical carece de visión estratégica ante la nueva fase que nos impone la UE, y esto, pesa como el plomo sobre los fracasos sindicales y políticos. Las orientaciones para las reformas son comunes para toda la UE (nuevas leyes que facilitan el despido, descentralizan la negociación colectiva, congelación salarial y un largo etc.). Es una reestructuración de nuestra clase a nivel continental y ello es apoyado por la nueva gobernanza (Bruselas). Hoy la lucha supera el marco de la fábrica, la región y la nación.
Movilizarse para organizar la fuerza asalariada continental en un Sindicato Europeo, es hoy la única acción para la defensa y unidad de nuestra clase.

Así pues, el conjunto del sindicalismo de clase alternativo, debe de tensar las fuerzas a su alcance, reorientando una estrategia de unidad y firmeza, modificando discursos y mensajes, fortaleciendo sus tendencias más críticas y de izquierdas, regenerándose con nuevas energías sociales. En esta línea oposición, confrontación, movilización, rechazo intransigente a la ofensiva neoliberal, han de ser los lemas del sindicalismo de hoy.
En la actual situación, es necesario y vital unificar las luchas y darles difusión, hay que poner el acento en una táctica de defensa, en cuyo eje central este la unidad por la base de todos los movimientos sociales. 
Si no hay lucha, no se progresa. Aquellos que hablan de libertad y, a pesar de ello, condenan la agitación son personas que quieren cosechar sin haber sembrado. El poder no concede nada sin que le sea exigido. Nunca lo hizo, y nunca lo hará. 

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