Organización de cuadros y organización de masas

Una de las mejores aportaciones que el leninismo dio al socialismo científico fue en aquello relativo a la organización comunista. La fase imperialista del capitalismo requería, para su derrocamiento, una organización comunista capaz de afrontar una serie de dificultades y obstáculos que un destacamento no leninista no sería capaz de superar. Centralismo y disciplina (democrático y consciente, respectivamente) se convierten en dos pilares básicos de estas organizaciones de nuevo tipo.


Toda organización que aspire a ser de vanguardia, y debe serlo para hacer la revolución, ha de ser una organización de cuadros. Esto es, un destacamento en el cual sus componentes, la militancia, están implicados en la estructura de tal forma que, de acuerdo a sus cualidades y posibilidades, están en condiciones de aportar a la organización lo máximo, lo óptimo. El hecho de que la organización sea capaz de realizar esta fusión óptima entre la militancia y la estructura se llama encuadramiento. Los cuadros, por su parte, son revolucionarios/@ profesionales, es decir, militantes formado/@ y experto/@ en alguna tarea revolucionaria, y cuya militancia es una prioridad en sus vidas.

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